La desocupación gana terreno en las preocupaciones de los argentinos según el último informe de Management & Fit
El estudio de opinión pública de septiembre señala un deterioro en la percepción económica familiar y marca una postura crítica respecto a la marcha del país en los centros urbanos y en el territorio bonaerense.

Hay momentos en la vida comunitaria en los que el humor social parece cambiar de ritmo, como cuando el viento rota del sur y refresca la jornada en los pueblos y en los campos. El último estudio de la consultora Management & Fit, realizado en la segunda quincena de septiembre sobre un universo de 2.600 entrevistados en todo el país, deja ver cómo las preocupaciones cotidianas van modificando su fisonomía. En este mapa social, la falta de trabajo trepó al 19,8% y pasó a ser el problema principal para los encuestados.
Las cifras del estudio muestran que las dificultades económicas continúan afectando la vida de las familias en las distintas regiones. La evaluación negativa sobre la situación personal aumentó casi dos puntos para ubicarse en el 39,3%. En paralelo, las miradas hacia lo que vendrá dentro de un año también reflejan cautela, toda vez que la perspectiva pesimista sobre el futuro del país creció tres puntos y alcanzó un 46,4%, al tiempo que creció un 5% el grupo de personas que considera que la recuperación de la economía demandará más de un año de espera.



Al analizar la valoración del Gobierno nacional, la desaprobación se posicionó en un 58,1%, mientras que la aprobación alcanzó el 36,6% a nivel general. Cuando se indaga sobre las preferencias electorales o de rumbo, un 57,5% de los consultados se vuelca por un cambio de gestión. Estas lecturas sobre la marcha de la economía y del trabajo suelen sentirse con fuerza en las rutinas de los municipios del interior, donde la actividad productiva requiere certezas de largo plazo para proyectar las siembras y el desarrollo.
En lo que respecta al cuadro de referentes de la política nacional, la dirigencia muestra en general saldos negativos en su valoración pública. La dirigente Myriam Bregman obtuvo el diferencial menos desfavorable con un saldo de -12%. En ese mismo ordenamiento, Mauricio Macri registró un diferencial de -38,9% y Sergio Massa un -39,8%, en tanto que Karina Milei anotó la cifra más baja de la tabla con un diferencial de -45,1%. Son números que reflejan la distancia actual entre las figuras públicas y el electorado.
El informe reserva un capítulo específico para observar los datos de la Provincia de Buenos Aires, un territorio amplio donde conviven las realidades del conurbano, las zonas de cultivo y las ciudades de la costa. En suelo bonaerense, la desaprobación de la gestión nacional alcanzó el 63%, con marcas del 70,2% en los sectores de nivel educativo bajo. Así se configura un escenario social donde las urgencias de la mesa familiar se imponen sobre los debates de la coyuntura política.

