Estados Unidos sorprendió con carácter y Paraguay sufrió un golpe duro en su debut mundialista
El local mostró un juego inesperadamente sólido y superó 4-1 a Paraguay, mientras que Canadá rescató un empate ante Bosnia en una jornada que dejó más preguntas que certezas para los sudamericanos.

Hay días de Mundial que se sienten como esos amaneceres de campo en los que el clima cambia de golpe. Uno sale pensando que será una jornada tranquila y, de pronto, el viento rota y obliga a recalcular. Así ocurrió ayer, cuando Estados Unidos sorprendió con un 4-1 que dejó a Paraguay sin respuestas, en un partido que parecía más parejo en la previa. El local jugó con una determinación que pocas veces se le vio en torneos grandes, como si hubiera encontrado un envión propio de los equipos que se animan a romper el libreto.
El conjunto estadounidense salió a presionar desde el primer minuto, con una intensidad que recordó a esas cosechas que no dan respiro y obligan a trabajar sin pausa. Paraguay, en cambio, entró tenso, incómodo, casi atrapado en su propio nerviosismo. El gol tempranero de Estados Unidos desacomodó todo, y desde ahí el partido tomó un rumbo difícil de revertir. El mediocampo local manejó los tiempos, abrió la cancha y encontró espacios que el rival nunca logró cerrar.
En la zona mixta, Gustavo Alfaro dejó una frase que resonó fuerte: “Si no nos sacamos los nervios, no vamos a competir”. No fue un reproche, sino una lectura cruda de lo que había pasado. Paraguay tuvo momentos de reacción, pero cada avance chocó con una defensa firme y un arquero que respondió cuando debía. El 4-1 final fue un golpe duro, de esos que obligan a revisar el mapa antes del próximo partido.
Mientras tanto, más al norte, Canadá vivió una tarde distinta pero igual de intensa. En Toronto, con un clima fresco que recordaba a los inviernos largos de nuestra costa, el local empató 1-1 con Bosnia y Herzegovina. El gol europeo llegó a los 21 minutos, tras un anticipo aéreo que dejó sin chances al arquero canadiense. Fue un golpe que silenció el estadio por un instante, como cuando una helada inesperada cae sobre el cultivo.
Pero Canadá no se quedó quieto. Empujó, buscó, insistió. El empate llegó a los 78 minutos con un derechazo de Cyle Larin, un remate seco que devolvió el ánimo a la tribuna. En los minutos finales, el local tuvo varias para ganarlo, pero el arquero Nikola Vasilj sostuvo el resultado con atajadas decisivas. Fue un partido trabajado, de esos que se construyen más con voluntad que con brillo.
La jornada dejó dos postales bien distintas. Por un lado, Estados Unidos mostró un juego valiente, directo y efectivo, que lo posiciona como un actor a seguir en el grupo. Por el otro, Paraguay deberá encontrar calma y orden para no quedar rezagado en un Mundial que no perdona distracciones. Canadá, en tanto, sumó un punto que vale por el carácter mostrado, aunque sabe que necesitará más precisión en los próximos encuentros.
En estos torneos largos, donde cada fecha pesa como una bolsa de trigo cargada al hombro, los equipos que logran adaptarse rápido suelen llegar más lejos. Ayer, Estados Unidos dio un paso firme. Paraguay, en cambio, tendrá que ajustar el paso. Y Canadá, con su empate trabajado, demostró que también está dispuesto a dar pelea.
