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A una semana de su partida, la familia del Indio agradeció el cariño y destacó el civismo que marcó la despedida

En un mensaje audiovisual, Virginia y Bruno expresaron su “emoción inconmensurable” por el comportamiento del público, agradecieron a quienes hicieron posible el funeral de Estado y recordaron que “a la rebeldía no se renuncia”.

Hay semanas que dejan un eco largo, como esos días en que el viento del campo se queda quieto y obliga a caminar más despacio. La muerte del Indio Solari generó ese clima: un silencio cargado de memoria, de canciones y de una tristeza compartida. A siete días de su partida, la familia publicó un mensaje audiovisual que buscó poner en palabras lo que se vivió en la despedida.

Honrémoslo cuidando nuestro estado de ánimo, abrazándonos y sin bajar los brazos, porque a la rebeldía no se renuncia”, dijeron Virginia Mones Ruiz y Bruno Solari. La frase, sencilla y firme, pareció abrazar a un público que todavía procesa la ausencia.

En el centro del mensaje, la familia habló de una “emoción inconmensurable” al ver el comportamiento del público durante la capilla ardiente. Más de 50 cuadras de fila rodearon el Microestadio Gatica, en un clima de respeto que sorprendió incluso a quienes están acostumbrados a las grandes movilizaciones. Para ellos, esa actitud transformó el dolor en un orgullo colectivo difícil de describir.

El comunicado también incluyó una lista de agradecimientos que recordó a esas reuniones de pueblo donde se nombra uno por uno a quienes hicieron posible una tarea grande. La familia mencionó a su círculo íntimo, al equipo de abogados, a los músicos de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, al cuerpo de bomberos, al personal de salud y a los vecinos de Avellaneda. También agradecieron a los funcionarios que facilitaron el operativo, con referencias directas al gobernador Axel Kicillof y a Máximo Kirchner.

El video se volvió viral en pocos minutos. Miles de seguidores compartieron escenas del funeral, especialmente una que quedó grabada en la memoria colectiva: el momento en que Virginia rompió el protocolo para abrazar a una fanática quebrada en llanto frente al féretro. Fue un gesto simple, humano, que condensó el clima de esos días.

En distintos rincones del país siguieron apareciendo homenajes espontáneos: murales nuevos, guitarras en plazas, velas encendidas en esquinas que no estaban en ningún mapa. La música del Indio siempre tuvo algo de territorio, de identidad compartida, y esa pertenencia volvió a hacerse visible.

El mensaje de la familia buscó cerrar esta primera semana con gratitud y calma. Agradeció, nombró, reconoció. Y pidió algo más: sostenerse entre todos, sin bajar los brazos. En tiempos donde el ruido suele imponerse, eligieron el camino del silencio respetuoso, como quien sabe que algunas despedidas necesitan más abrazo que palabra.

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