El peronismo bonaerense y los gobernadores del interior rearman su juego en defensa de las PASO
La necesidad de mantener las reglas electorales vigentes unió en una larga cena a Kicillof, Massa y Máximo Kirchner junto a los mandatarios provinciales. Buscan coordinar la estrategia legislativa y productiva.

Los hombres de campo saben bien que cuando el clima viene bravo y la sequía amenaza las cosechas, no queda otra alternativa que juntarse a conversar bajo el alero, aunque haya diferencias viejas entre los vecinos. Algo de esa vieja prudencia rural pareció sobrevolar las tres horas de charla en la noche porteña, donde el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el conductor de La Cámpora Máximo Kirchner, y el líder del Frente Renovador Sergio Massa se sentaron a la misma mesa. La urgencia de cuidar el territorio ante los embates de la política nacional obligó a desensillar y abrir el diálogo tras meses de silencios prolongados y recelos evidentes. El motivo central de la convocatoria no fue otro que blindar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una herramienta que hoy todos consideran vital para dirimir las internas del movimiento.
El encuentro, gestado por los baqueanos del Congreso nacional José Mayans y Germán Martínez, cobró un volumen definitivo cuando entraron los gobernadores de las provincias productoras y del interior profundo. La Pampa, La Rioja, Formosa, Tierra del Fuego y Santiago del Estero pusieron sus realidades sobre el tapete, recordando que las provincias sufren en carne propia las decisiones del puerto. El cuidado de las economías regionales y el reparto del impuesto a los combustibles formaron parte de una agenda muy concreta. No se trató de una discusión teórica; la preocupación por los recursos coparticipables y el presupuesto del año entrante cala hondo en cada rincón del mapa nacional, donde las gestiones locales deben dar respuesta diaria a los productores y trabajadores de la tierra.
La política, al igual que los campeonatos de fútbol del interior, exige conocer bien el reglamento y evitar que te cambien las líneas de la cancha a mitad del torneo. Por eso, el peronismo reaccionó con rapidez apenas el oficialismo amagó con suspender las primarias, un movimiento que los gobernadores leyeron como una estrategia para atomizar a la oposición. El compromiso unánime fue defender las PASO en el Parlamento nacional y en el territorio de la provincia de Buenos Aires. En la memoria de los dirigentes pesaba el logro de la semana anterior en el Senado, donde lograron frenar las modificaciones que facilitaban la extranjerización de tierras, un triunfo legislativo que devolvió la confianza y demostró que, cuando juegan en equipo, pueden inclinar la balanza.
Además de los temas estrictamente electorales, los dirigentes le prestaron especial atención a cuestiones que afectan directamente la vida cotidiana y los costos de producción en las provincias del sur y del interior del país. Hubo un acuerdo firme para frenar cualquier intento de reforma al Régimen de Zona Fría, que actualmente alivia el costo de las facturas de gas en las regiones de bajas temperaturas. Asimismo, en la mesa no faltaron las recriminaciones para aquellos mandatarios, como Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, que eligieron jugar un partido individual y mostrarse cercanos al Gobierno nacional. En el peronismo territorial, la obediencia a la estrategia de conjunto se valora tanto como el cuidado de los alambrados en una estancia.
Hacia el final de la velada, pasadas las once y media de la noche, quedó firme la decisión de conformar una mesa política permanente para ordenar los liderazgos con la vista puesta en el recambio de 2027. Falta definir todavía qué nombres propios se sentarán en esa mesa de conducción en representación de cada vertiente. Kicillof asoma con intenciones de proyección nacional cobijado por su gestión provincial, mientras Massa sostiene los hilos de su espacio y Kirchner preserva el peso específico de la estructura del justicialismo bonaerense. El tiempo dirá si este deshielo es duradero o apenas una tregua temporaria, pero por ahora el peronismo eligió abroquelarse, cuidar los trapos y asegurar que las reglas del juego sigan vigentes para todos.

