Rosca a la vera del río: los intendentes de la Liga, Massa y el largo partido por la unidad bonaerense
En San Fernando se dio una cena con aroma a tablero mayor. Entre obras pendientes para la Ruta 6 y cuentas apretadas en las casas, el peronismo bonaerense busca acomodar los melones en el carro antes de salir a la cancha.

A la vera del río, en el Club de la Marina en San Fernando, los muchachos de la Liga de Intendentes arrimaron la silla para conversar con Sergio Massa. Hay momentos en que la política exige parar la pelota sobre la raya, mirar el campo de juego entero y decidir hacia dónde tirar el pase largo.
En el marco de un clima fresco de septiembre, con Juan Andreotti de anfitrión, se sentaron hombres y mujeres que conducen los destinos de comunidades tan variadas como Lomas de Zamora, Cañuelas, Ezeiza o Merlo. A la mesa llegaron las preocupaciones reales del barro cotidiano: vecinos endeudados para llegar a fin de mes y cajas municipales que sienten el tirón de la economía.
Quienes recorren el territorio saben bien que el vecino no distingue jurisdicciones cuando no alcanza para los insumos. Por eso se habló de la postergada masa de asfalto en la Ruta 6 y de la traza del Camino del Buen Ayre que atraviesa el cordón industrial y productivo.
Pero en la sobremesa el debate se puso fino y pasó a la estrategia del movimiento. Massa esquivó el traje de candidato y prefirió presentarse como un dibujante de planos, el arquitecto encargado de coser la unidad del espacio. La interna entre La Cámpora y el kicillofismo viene amagando con dividir aguas, y los jefes territoriales prefieren no quedar atrapados en el fuego cruzado.
También afloró el tema de las reelecciones de los jefes comunales, una vieja discusión que siempre agita las aguas locales. El excandidato mantuvo su libreto de siempre pero pidió que la norma no se vuelva un paredón que impida la marcha del conjunto.
La Liga de Intendentes viene transitando un camino pausado de conversaciones por todo el mapa. Antes de recalar en San Fernando ya escucharon las voces del gobernador Axel Kicillof, de Máximo Kirchner y del formoseño José Mayans. Son hombres y mujeres de distritos costeros como La Costa o Monte Hermoso, puertos como Bahía Blanca y zonas rurales como Bolívar o Dolores. Saben que, como en las cosechas difíciles, para que el fruto llegue a buen puerto hay que cuidar la tierra y no desordenar la siembra antes de tiempo.
