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El adiós a “Locomotora” Castro: de las heladas de Caleta Olivia al recuerdo en los pueblos del interior

A los 59 años, el ex campeón mundial de los medianos falleció en Morón tras una descompensación vinculada a su diabetes. De las frías tardes del sur a las tardes de verano en la costa bonaerense, el país despide a un peleador de ley que llevó la bandera del trabajo y el coraje en cada rincón del territorio.

Quienes peinamos canas y hemos recorrido las rutas de nuestra patria sabemos bien que las mañanas suelen traer noticias que paralizan el pulso del pueblo. En esta jornada, mientras el sol de la mañana empieza a calentar las playas de la costa bonaerense y los campos del interior retoman su faena diaria, la partida de Jorge “Locomotora” Castro a los 59 años nos obliga a hacer un alto en la huella. El ex campeón mundial falleció en la madrugada en la localidad de Morón tras sufrir una imprevista descompensación. El parte médico asoció el episodio a complicaciones en su tratamiento de insulina para la diabetes.

El hecho ocurrió en el interior de un bingo de la zona oeste bonaerense y la investigación judicial quedó radicada en la UFI Número 8 de Morón. Uno ha visto pasar a tantos hombres ilustres del deporte y la producción que entiende cómo estas partidas conmueven de punta a punta al territorio nacional. Desde la pampa húmeda hasta los valles del sur, la noticia corrió con la velocidad de un viento patagónico. Las autoridades policiales y judiciales avanzan en las diligencias correspondientes para cerrar las actuaciones de rigor.

Castro había nacido en Caleta Olivia, en esa Santa Cruz de vientos duros y horizontes infinitos donde la vida se moldea a fuerza de trabajo en el puerto, en el campo y en las estancias. De esa tierra austral donde el frío aprieta fuerte en invierno salió un muchacho acostumbrado a pelear la vida sin pedir ventajas. Traía en la sangre esa pasta especial de la gente del sur, que sabe aguantar los momentos difíciles como un equipo de pueblo que sostiene el resultado en cancha embarrada. Esa templanza patagónica fue la marca registrada que lo acompañó a lo largo de toda su carrera.

En el ambiente deportivo y en las peñas del interior se recuerda con precisión aquella noche de agosto de 1994 en Tucumán, cuando venció a Reggie Johnson y alzó el cinturón mediano de la Asociación Mundial de Boxeo. Pero si hubo una noche que quedó grabada en la memoria colectiva fue la de su defensa en México ante John David Jackson. Marchaba abajo en las tarjetas, lastimado y acorralado, hasta que sacó una mano magistral en el noveno asalto para dar vuelta la taba de forma inolvidable. Fue una definición con la mística de esos goleadores de antes que resuelven un partido picando la pelota en la última jugada.

Fueron 144 peleas en los cuadriláteros del país y del mundo, con 130 victorias, noventa nocauts y apenas once derrotas. Su recorrido deportivo no fue solo una estadística, sino una muestra del esfuerzo que significa para un deportista del interior profundo llegar a lo más alto de la escena internacional. En las tardes estivales que se aproximan en nuestras localidades costeras y en los pueblos agrícolas, la charla en los clubes de barrio volverá invariablemente sobre sus hazañas. El afecto de la gente del interior hacia los atletas que defienden sus colores con nobleza es un vínculo que perdura en el tiempo.

La pérdida de un deportista que surgió del sur y transitó los escenarios bonaerenses deja un vacío amargo en la memoria popular. Mientras en la zona oeste la Justicia concluye las actuaciones del caso, los vecinos y aficionados del país repasan con nostalgia la trayectoria de un hombre que se brindó por entero. “Locomotora” Castro descansa en paz, dejando tras de sí el ejemplo del esfuerzo y el coraje que caracteriza a los hombres de nuestra tierra. Su nombre queda guardado con respeto en la memoria deportiva del territorio argentino.

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