Entre fiesta, protestas y un Azteca encendido, México y Corea marcan el pulso del Mundial
El local ganó 2-0 a Sudáfrica en una ciudad atravesada por reclamos y un operativo gigantesco. En Guadalajara, Corea del Sur remontó y también sumó. Un arranque que mezcla fútbol, calle y clima social.

El Mundial arrancó en México con ese ruido de fondo que tienen las grandes citas: mezcla de fiesta, tensión y una ciudad que late más rápido de lo habitual. En el Estadio Azteca, México venció 2-0 a Sudáfrica y encendió una celebración que se extendió por toda la capital, mientras alrededor del estadio se movía un operativo de seguridad que parecía sacado de otro tiempo. Casi 100.000 efectivos rodearon la zona, como cuando en el campo se prepara todo para una tormenta anunciada.
La previa estuvo marcada por más de 20 protestas que intentaron acercarse al estadio. Docentes, organizaciones sociales y familiares de desaparecidos buscaron hacerse oír en un día donde el mundo miraba hacia México. La Fiscalía montó un dispositivo especial para contener los avances y evitar incidentes mayores. La ciudad, como pasa en los veranos de la costa cuando el turismo desborda, tuvo que acomodarse a un movimiento que no siempre fluye parejo.
En lo futbolístico, México respondió con autoridad. Santi Giménez abrió el marcador y el “Chucky” Lozano lo cerró, en un Azteca que vibró como esas canchas de barrio donde el aliento baja en oleadas. La presidenta Claudia Sheinbaum siguió el partido desde un polideportivo en Gustavo A. Madero, un gesto que buscó mostrar cercanía y control en una jornada cargada de simbolismo.
Cuando terminó el partido, la fiesta se desparramó por las calles. Avenidas colmadas, banderas, bocinazos y familias enteras celebrando. La postal recordó a esos veranos en la costa bonaerense donde la gente se vuelca al centro después de un día de playa: ruido, movimiento y una energía que se contagia.
A varios kilómetros de allí, Guadalajara vivió su propio capítulo del debut mundialista. Corea del Sur le ganó 2-1 a República Checa tras una remontada en el segundo tiempo. El partido tuvo ritmo, intensidad y un estadio que acompañó con entusiasmo. La victoria coreana deja a México y Corea en lo más alto del Grupo A, y el duelo entre ambos del próximo jueves promete ser de esos que marcan el rumbo del torneo.
El arranque del Mundial dejó una sensación clara: México está dispuesto a jugar fuerte dentro y fuera de la cancha. La organización enfrenta el desafío de sostener la fiesta sin perder de vista un clima social que pide ser escuchado. Como pasa en el campo cuando el clima acompaña pero el suelo está tenso, cada decisión puede inclinar el surco hacia un lado u otro.
El torneo recién empieza, pero ya mostró su carácter. Fútbol, calle, protestas, seguridad y alegría popular conviven en un mismo cuadro. Y como en los buenos debuts, lo que viene se juega con la confianza del que arrancó derecho, aunque sabiendo que el camino todavía es largo.

