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Balcarce abrió el año con una fuerte campaña de recolección de residuos electrónicos en Plaza Libertad

Vecinos de distintos barrios acercaron computadoras, televisores y pequeños electrodomésticos en desuso durante la primera Campaña RAEE 2026, organizada por el área de Ambiente. La jornada tuvo amplia participación y ya se confirmaron nuevas fechas para septiembre y diciembre.

Y en torno a la Plaza Libertad, uno de los espacios más tradicionales del casco urbano, se fue armando desde temprano un movimiento que recordó a aquellas campañas comunitarias de otros tiempos, cuando la gente se acercaba con lo que tenía a mano para colaborar. Esta vez, el motivo fue la primera Campaña RAEE 2026, destinada a reunir residuos de aparatos eléctricos y electrónicos para su correcta disposición y posterior reciclado. Una iniciativa que, más allá de lo técnico, vuelve a poner en valor la importancia de cuidar el ambiente desde gestos simples y cotidianos.

La Dirección de Espacios Públicos, Ambiente y Servicios Generales organizó la jornada con un esquema claro: recibir, clasificar y derivar. Y los vecinos respondieron. A lo largo de la mañana se acercaron familias, adultos mayores, jóvenes y comerciantes, cada uno con algún aparato que ya no tenía uso pero que tampoco querían dejar tirado en un rincón o terminar en la basura común. Como suele decirse en el campo, “cada cosa tiene su lugar”, y esta campaña vino a ordenar justamente eso: darle destino a lo que ya cumplió su ciclo.

Entre los elementos recibidos hubo computadoras, monitores, impresoras, televisores, radios, routers y pequeños electrodomésticos que, en muchos casos, habían quedado guardados durante años. Algunos vecinos comentaban que esperaban una oportunidad así para sacarlos de sus casas sin culpa, sabiendo que iban a tener un tratamiento adecuado. Otros, directamente, llegaban con varias cajas, como quien limpia el galpón antes de una nueva temporada.

El referente del área de Ambiente, Santiago Garrido, destacó la participación y remarcó que este tipo de campañas no solo sirven para reducir residuos tecnológicos, sino también para reforzar la idea de que cada vecino puede aportar algo. “Es como en el fútbol —decía mientras supervisaba la recepción—: ningún partido se gana solo. Esto es trabajo en equipo”. Y la comparación no es menor. En una ciudad donde la producción, el comercio y la vida cotidiana dependen del esfuerzo colectivo, estas acciones funcionan como un recordatorio de que los desafíos ambientales también se juegan en comunidad.

Garrido confirmó además que ya están previstas dos nuevas campañas para este año: una en septiembre, cuando el clima empieza a cambiar y muchos aprovechan para ordenar la casa antes de la primavera, y otra en diciembre, en la previa de las fiestas, cuando suele renovarse la tecnología y aparecen más aparatos en desuso. La continuidad es clave, porque permite que la gente incorpore el hábito y no espere años para desprenderse de lo que ya no usa.

Uno de los puntos más valorados de la iniciativa es el destino final de los elementos reunidos. Todo será enviado a la Unidad Penitenciaria de Batán, donde los aparatos serán reutilizados y trabajados en tareas de recuperación y reciclado. Allí, internos capacitados se encargan de desarmar, clasificar y recuperar componentes, en un proceso que no solo reduce el impacto ambiental, sino que también genera oportunidades de formación y trabajo. Es un circuito que, como un buen contraataque bien armado, conecta varias puntas: la comunidad que entrega, el Estado que organiza y un espacio donde se transforma lo que parecía descartado.

La jornada dejó una imagen clara: Balcarce tiene una comunidad dispuesta a participar cuando se le ofrece un canal concreto y bien organizado. Y en tiempos donde la tecnología avanza rápido y los aparatos quedan obsoletos en pocos años, estas campañas se vuelven fundamentales para evitar que los residuos terminen en basurales o en lugares donde pueden contaminar el suelo y el agua.

Al caer el mediodía, mientras los últimos vecinos se acercaban con algún televisor viejo o una impresora que ya no funcionaba, la sensación era la de un trabajo cumplido. Como cuando un equipo cierra un partido ordenado, sin lujos pero con eficacia. La primera Campaña RAEE del año dejó una señal positiva: cuando se combinan organización, conciencia y participación, el resultado siempre es mejor para todos.

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