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“León XIV le pone la pierna fuerte a la IA y pide no perder la humanidad”

En su encíclica Magnifica Humanitas, el Papa advierte que el mundo está jugando un partido bravo contra la deshumanización tecnológica y que no alcanza con mirar desde la tribuna.

El Papa León XIV salió a la cancha con una encíclica que no pasa desapercibida. Magnifica Humanitas es un documento que, si fuera un partido, sería de esos donde el equipo se juega el descenso o la clasificación a la Copa: todo depende de cómo se juegue cada pelota. Y la pelota, esta vez, es la inteligencia artificial.

El Pontífice plantea que estamos ante una “elección decisiva”: o armamos una nueva torre de Babel, llena de soberbia tecnológica, o reconstruimos Jerusalén, ladrillo por ladrillo, como un equipo que entiende que nadie gana solo. “La dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada”, escribió en redes, como quien avisa que el rival viene con línea de cinco y presión alta.

León XIV no demoniza la tecnología, pero tampoco compra humo. Dice que la IA no es neutral, que tiene la cara de quienes la programan y la financian. Y que hoy ese poder está más en manos privadas que en los Estados, como si el partido lo dirigieran empresarios desde un palco VIP.

El Papa pide regulaciones, transparencia y un debate serio. Pero sobre todo pide humanidad: aceptar la fragilidad, cuidar al otro, no dejar que el algoritmo decida por nosotros. “No se trata de decir sí o no a la tecnología, sino de elegir entre Babel y Jerusalén”, sentencia, como un técnico que pide volver a las bases: tocar simple, jugar en equipo, no rifar la pelota.

La encíclica es, en el fondo, un llamado a no perder la esencia. A recordar que el fútbol —y la vida— se juegan con corazón, no con máquinas. Y que si queremos ganar este partido, más vale que dejemos de mirar el dron y volvamos a mirar al compañero que tenemos al lado.

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