El Mundial no da respiro en los 16avos y nuestra provincia aguarda por el choque de la Selección
Entre clasificaciones agónicas de las potencias y el frío del invierno bonaerense, el campeonato avanza sin pausas. Se vienen cruces decisivos este jueves y la mirada ya se posa en el viernes, cuando Argentina busque dar un paso más ante Cabo Verde.

El invierno se hace sentir en la llanura y el viento sur golpea sin pedir permiso contra la costa de nuestra región, pero el calor verdadero por estos días no sale de la salamandra, sino de las pantallas que transmiten el Mundial. El fútbol tiene esos tiempos largos y misteriosos, casi como los ciclos de la siembra, donde todo el esfuerzo de meses se termina definiendo en un instante de furia. Esta Copa del Mundo de 2026, extendida y diferente a las que guardamos en la memoria, transita su etapa de dieciseisavos de final, un embudo donde los errores se pagan caros y no hay revancha posible para el que se equivoca.
La jornada del miércoles nos dejó una muestra clara de lo áspero que se puso el certamen. Bélgica tuvo que transpirar muchísimo más de la cuenta para ganarle a Senegal, levantando un partido adverso como quien saca a fuerza de pulmón un tractor empantanado en el medio del barro. Fue un tres a dos épico que devolvió a los europeos a la vida. Por su parte, Inglaterra no la tuvo fácil en Atlanta, festejando una victoria por dos a uno ante la República Democrática del Congo con la angustia marcada en los rostros, mientras que Estados Unidos, haciéndose fuerte en San Francisco, despachó a Bosnia por dos a cero.
Todo esto se suma a las sorpresas y confirmaciones que ya veníamos acopiando en las libretas desde que arrancó esta llave de eliminación directa. Las históricas clasificaciones de Paraguay y Marruecos por penales frente a Alemania y Países Bajos nos recordaron que el potrero no entiende de lógicas ni de libretos armados en los escritorios. Esos resultados rompieron los pronósticos de muchos, al igual que los triunfos de Canadá sobre Sudáfrica y de Brasil frente a un duro equipo de Japón. Tampoco podemos olvidar, para tener el panorama completo del torneo, la victoria de Noruega sobre Costa de Marfil, la contundente goleada de Francia ante Suecia y el buen triunfo de México frente a los ecuatorianos.
Hoy, en este jueves de julio que nos invita a mirar por la ventana cómo se acortan las tardes en el campo, el cronograma nos trae tres partidos para no despegarse del sillón. La agenda nos ofrece primero a España chocando con Austria en Los Ángeles, para luego darle paso a un duelo que promete chispas entre Portugal y Croacia en la ciudad de Toronto. Ya en el cierre de la jornada, a la medianoche nuestra, Suiza se estará midiendo con Argelia en Vancouver, completando un día de mucho trajín futbolístico que sirve para ir calentando los motores de cara a lo que verdaderamente nos importa a todos en el territorio nacional.
Porque, no nos vamos a mentir, el almanaque lo tenemos todos marcado en el viernes tres de julio a las siete de la tarde. Cuando ruede la pelota en el estadio de Atlanta, la respiración de cada pueblo, de cada ciudad y de cada paraje de nuestra provincia se detendrá por noventa minutos. Argentina, que supo terminar como líder indiscutida de su grupo, saldrá a la cancha frente a Cabo Verde con la ilusión intacta de meterse entre los dieciséis mejores. Es el momento de reafirmar lo construido, de poner el oficio sobre la mesa y de demostrar de qué madera está hecho este equipo que tantas alegrías nos supo regalar.
Ese mismo viernes, el cuadro terminará de tomar forma definitiva con dos encuentros que también tienen su peso específico en el desarrollo de la competencia. Australia y Egipto medirán fuerzas en Dallas a media tarde, mientras que Colombia será la encargada de bajarle el telón a esta instancia cuando enfrente a Ghana en Kansas City. Así se irán armando las llaves definitivas de octavos, y a nosotros, con el termo siempre a mano y la mirada atenta, solo nos queda esperar que los nuestros sigan regando la cancha de buen fútbol para mantener viva la esperanza de todo un país que respira a través de la redonda.

