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El Geoparque Pun Antü de Balcarce: la memoria de la piedra que se transforma en el pulmón del mañana regional

En las viejas cavas donde antes se hería a la tierra, el trabajo silencioso de la universidad, el municipio y los vecinos de Balcarce siembra un futuro verde. Con especies nativas y el respaldo de la ciencia costera, el primer geoparque bonaerense demuestra cómo recuperar el territorio para las próximas generaciones, abriendo los brazos al turismo sustentable y al estudio.

Las cosas importantes en el interior de nuestra provincia se cocinan a fuego lento, como los guisos de invierno o las jugadas preparadas que terminan en gol sobre la hora. El Geoparque Pun Antü, allá en las afueras de Balcarce, es el vivo ejemplo de que la constancia le gana al olvido, transformando un viejo pasivo ambiental —lo que antes eran cavas abandonadas y heridas en el paisaje serrano— en un vergel de biodiversidad. En estos días fríos, el territorio se movilizó gracias al proyecto de extensión “Educación ambiental y puesta en valor del patrimonio natural para el fortalecimiento del geoturismo”, uniendo las manos de estudiantes, docentes y científicos de la Universidad Nacional de Mar del Plata con la tierra balcarceña. El primer geoparque de la provincia de Buenos Aires sigue creciendo como un faro de ciencia y turismo sustentable.

La jornada de trabajo se concentró en la revalorización del Jardín Botánico de Especies Nativas, un rincón pensado para que la flora autóctona vuelva a mandar en su propio suelo. Quienes peinamos canas sabemos que la naturaleza siempre reclama lo suyo si se la ayuda un poco, y en esta ocasión la ayuda llegó desde el corazón de la comunidad, ya que las plantas fueron donadas con generosidad por el Club de Leones de Balcarce. El despliegue en el terreno contó con el soporte logístico de la Dirección de Espacios Públicos, Ambiente y Servicios Generales de la comuna local, demostrando que cuando se cuida el pago chico no hay divisiones que valgan. Los investigadores del CONICET y de la CIC aportaron el rigor científico necesario para consolidar el patrimonio natural.

El movimiento en el parque no pasó desapercibido para los ojos de la gran ciudad, esos que a veces miran al interior solo cuando el sol quema en las playas de la costa atlántica. Las cámaras del programa “Fundación Ambiente y Medio”, que se emite por la pantalla nacional de América TV, anduvieron registrando las tareas, conversando con los protagonistas y capturando la esencia de este esfuerzo colectivo que cruza lo público con lo privado. Ver las sierras y el trabajo de nuestra gente en la televisión es una caricia, pero lo que verdaderamente importa es el surco que queda en la tierra. El especial televisivo que se emitirá en las próximas semanas mostrará el potencial de nuestra región a todo el país.

Este rincón serrano tiene historia en sus piedras, un valor arqueológico y cultural que los años no han podido borrar, y que ahora se ofrece a los ojos del viajero que busca algo más que el descanso tradicional. El turismo de cercanía y el respeto por el medio ambiente se juegan acá como esos partidos de campeonato donde se defiende cada centímetro de la cancha con el alma. Santiago Garrido, referente ambiental del municipio, resumió con sabiduría de paisano el valor de la constancia al señalar que, cuando las políticas públicas echan raíces en el territorio junto a los vecinos y las academias, los resultados quedan para siempre, superando los calendarios políticos. El Geoparque Pun Antü es un claro ejemplo de un pasivo ambiental transformado en un espacio de conservación permanente.

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