Policiales

Robos en los campos: una Amarok robada en Necochea y bandas organizadas que golpean al cordón frutihortícola

En Necochea, la Policía Rural descubrió una Amarok robada con patente trucha dentro de un campo sobre la Ruta 86. En Mar del Plata, productores de kiwi denunciaron robos millonarios y advierten que operan bandas organizadas en las zonas rurales. Dos episodios que exponen un problema que crece en silencio: la inseguridad en los caminos de tierra.

Hay problemas que no hacen ruido hasta que estallan. En los pueblos y ciudades de la costa y la zona serrana, la inseguridad rural es uno de ellos. No aparece en los titulares de todos los días, pero se siente en cada tranquera, en cada productor que mira el horizonte con desconfianza y en cada patrullero que no alcanza para cubrir tantos kilómetros de campo. Esta semana, dos episodios —uno en Necochea y otro en Mar del Plata— volvieron a encender las alarmas.

En Necochea, el Comando de Prevención Rural realizó un operativo que terminó con cinco personas aprehendidas y una camioneta Volkswagen Amarok secuestrada. El hecho ocurrió en un establecimiento sobre la Ruta Provincial 86, a la altura del kilómetro 13, propiedad de Germán Mombelly. La Policía llegó tras una denuncia por invasión a la propiedad privada y encontró dos camionetas dentro del campo: una Chevrolet C10 y una Amarok blanca.

En la Chevrolet viajaban un hombre de 30 años y una mujer de 28. En la Amarok, un hombre de 50 años y dos jóvenes de 25 y 20. Ninguno tenía licencia de conducir ni seguro obligatorio. Pero lo más grave apareció al revisar la Amarok: la patente era trucha, la cédula también, y la numeración de chasis y motor reveló que el vehículo tenía pedido de secuestro activo desde diciembre de 2023 en una causa por robo automotor con intervención de la UFIJ ODEPA de Mar del Plata.

El conductor quedó aprehendido por falsificación de documentación, encubrimiento y otras infracciones. Los demás fueron notificados por violación al artículo 61 del Decreto Ley 8031/73. La camioneta quedó secuestrada para pericias y la causa quedó en manos de la UFI N°1 de Necochea y el Juzgado Correccional local. Un episodio que, aunque aislado, se suma a una preocupación creciente: los movimientos sospechosos en zonas rurales y la facilidad con la que algunos vehículos robados circulan por caminos secundarios.

A 120 kilómetros de allí, en General Pueyrredon, la situación toma otra escala. Los productores de kiwi vienen denunciando robos millonarios en plena temporada de cosecha. No se trata de hurtos improvisados: hablan de cuadrillas organizadas que embolsan fruta, la esconden en zanjones y luego la retiran con vehículos que conocen cada recoveco del campo.

“Se llevaron 15 mil kilos de fruta”, contó Mauro Briguglio, secretario de la Cámara de Productores de Kiwi. “Eso no lo hace un oportunista: es una banda organizada”. El kiwi, además, tiene una particularidad que complica todo: desde afuera, no se distingue si está maduro o no. Los ladrones lo arrancan igual, aunque no sirva para consumo. Después aparece en verdulerías, verde, duro, sin posibilidad de madurar. “Todo el trabajo que hacemos termina perjudicado”, lamentan los productores.

La situación llevó a una reunión urgente entre referentes del cordón frutihortícola, autoridades provinciales, jefes policiales y productores de la zona del Camino Viejo a Miramar, donde la inseguridad aumentó desde que se asfaltó el sector, lo que facilitó la fuga de delincuentes. Uno de los planteos centrales fue la falta de patrulleros: varios móviles fueron reasignados a zonas urbanas por el aumento de delitos en la ciudad.

Otro problema es la falta de denuncias. Muchos productores no las realizan, lo que distorsiona el mapa del delito y deja al área rural relegada en la asignación de recursos. También se discutió la implementación del programa de geolocalización de tranqueras, que permitiría identificar cada acceso rural para agilizar la llegada de la Policía.

Mientras tanto, la Asociación Frutihortícola puso en marcha grupos de WhatsApp con vecinos y fuerzas de seguridad para alertar movimientos sospechosos. Sin cámaras en los caminos, la red de mensajes funciona como un sistema comunitario de vigilancia.

Los robos en los campos —desde una Amarok robada hasta 15 mil kilos de kiwi arrancados de madrugada— muestran una realidad que crece en silencio. En los caminos rurales, la inseguridad ya no es una excepción: es un problema que avanza como maleza si no se lo enfrenta a tiempo.

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