Jimena López salió a la cancha en Diputados y frenó la avanzada contra la Zona Fría
En una intervención cargada de datos, memoria y advertencias, la diputada bonaerense desarmó punto por punto el proyecto del Ejecutivo que busca modificar el régimen de Zona Fría. Señaló que la iniciativa encarece las tarifas para todos los argentinos, cuestionó la falta de transparencia del Fondo y comparó la gestión energética actual con un equipo que promete goles pero ni siquiera paga a los jugadores.

La sesión venía tibia, como esas tardes de invierno en las que el sol amaga pero no calienta. Hasta que Jimena López pidió la palabra. Y ahí sí, la cosa cambió de temperatura. Con tono firme, casi pedagógico, la diputada bonaerense desmenuzó el proyecto del Ejecutivo para modificar la Zona Fría y dejó en claro que lo que se discute no es un beneficio sectorial, sino el bolsillo de millones de argentinos.
“Leí el proyecto y lo que dice no coincide con los argumentos que ustedes usan para justificar la quita”, arrancó, como quien marca territorio en los primeros minutos del partido. Y enseguida puso el número sobre la mesa: 3,3 millones de personas afectadas, entre ellas 1,3 millones de bonaerenses. “No estamos hablando de privilegios, estamos hablando de derechos”, remató.
López explicó que el proyecto incorpora cambios que el oficialismo no comunica en redes ni en conferencias. El más sensible: el aumento del recargo destinado al Fondo de Zona Fría. “Hoy pagamos un 7,5%. Con esta reforma puede llegar al 11,5%, y no pudieron explicar a dónde va la plata del fideicomiso”, señaló. En la tribuna imaginaria del recinto, más de uno habrá levantado la ceja.
Después vino el capítulo energético, donde la diputada jugó de memoria. Recordó que el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner se construyó en ocho meses, mientras que la ampliación del Gasoducto Norte —prometida para 2025— sigue sin avances. “Estamos en 2026 y no lo terminaron porque le deben 42.000 millones de pesos al contratista”, dijo. Y ahí lanzó la comparación que dejó al oficialismo mal parado: “Este invierno van a importar gas por 1.200 millones de dólares, el doble de lo que costaba hacer la obra”. En términos futboleros: dejaron pasar el gol abajo del arco y ahora tienen que correr de atrás.
López también apuntó contra la desregulación tarifaria incluida en el proyecto. “Fusionan los entes reguladores de electricidad y gas, volviendo inconstitucional la ley”, advirtió. Para un país donde los servicios básicos son monopólicos, explicó, la regulación no es un capricho: es el árbitro del partido.
Hacia el final, la diputada bajó la pelota al piso y habló de la vida cotidiana. “La ciudadanía está endeudada y ustedes le van a complicar los meses más fríos del año”, dijo. Y dejó una imagen que en la costa bonaerense se entiende sin traducción: “Si creen que es un privilegio vivir en zona fría, los invito a pasar un invierno en Necochea”.
La intervención de López no fue un discurso más. Fue, más bien, una jugada de esas que cambian el ánimo del equipo: precisión, datos y una advertencia clara sobre lo que está en juego. Porque, como en el fútbol, no alcanza con prometer. Hay que cumplir, pagar a tiempo y, sobre todo, defender a la gente que está en la tribuna.

