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Cruces con aroma a historia grande en el Mundial 2026

Los octavos de final entregan una jornada de lunes para sentarse frente a la pantalla. España y Portugal reeditan el clásico del Viejo Continente en el calor de Texas, mientras que el ordenado equipo de Pochettino busca dar el gran golpe de la localía frente a los duros belgas.

Miro el almanaque y el mapa de este Mundial tan inmenso, tan lejano a nuestras costumbres de cercanía y de potrero, y no puedo evitar pensar en cómo cambian las geografías pero se mantienen las viejas pasiones. Este lunes, el territorio norteamericano se convierte en el epicentro de dos batallas futbolísticas que bien podrían valer una definición de campeonato. Es la belleza de los octavos de final, esa instancia donde los errores se pagan caro y donde ya no hay margen para especular ni para mirar de reojo el banco de suplentes. El fútbol se vuelve un asunto de templanza, de experiencia y de saber jugar con el reloj a favor.

La jornada arranca temprano en el imponente Dallas Stadium, un territorio que esta tarde se vestirá con los colores de la vieja Europa. España y Portugal frente a frente. Uno repasa los nombres y es imposible no rememorar viejos duelos de pizarrón, de esos que se definían por detalles mínimos en el mediocampo. Portugal viene con el andar cansino del que sabe que tiene juego pero todavía no encontró la regularidad, habiendo dejado en el camino a una Croacia batalladora por un ajustado 2 a 1. Los dirigidos por Roberto Martínez entraron a los ponchazos en la fase previa, clasificando detrás de los colombianos.

En la otra vereda asoma España, que viene jugando un fútbol fluido, de esos que da gusto sentarse a observar con un amargo de por medio. Ganaron su grupo con autoridad, sumando siete puntos, y en la última presentación le dieron una verdadera lección a Austria con un tres a cero que asusta a cualquiera. Tienen el manual bien aprendido y cuentan con un Mikel Oyarzabal que está derecho para el arco, sumando cuatro goles en el torneo. El clásico ibérico se juega a partir de las 16:00 de nuestro país por la pantalla de D Sports.

Cuando la noche empiece a caer por estas latitudes de nuestro territorio provincial, la atención se mudará hacia el norte, al Seattle Stadium. Allí, a las 21:00, el anfitrión Estados Unidos saldrá a jugar el partido de su vida frente a Bélgica, bajo la atenta mirada de TyC Sports. Hay una enorme expectativa en la región por ver qué puede hacer el equipo conducido por el compatriota Mauricio Pochettino. Pochettino ha logrado armar un equipo sólido, firme atrás y rápido para salir de contra, al mejor estilo de los conjuntos equilibrados.

Los norteamericanos vienen de hacer historia al dejar en el camino a Bosnia con un merecido dos a cero. Para este duelo clave, el entrenador santafesino recibió una de esas noticias que te acomodan el esquema justo antes de salir a la cancha. La FIFA decidió anular la tarjeta roja al delantero Folarin Balogun, quien podrá ser de la partida desde el minuto inicial. Es un alivio enorme para el ataque local, una pieza que se recupera para una parada que será brava.

Porque enfrente estará Bélgica, un rival que tiene los mismos pergaminos de esos equipos curtidos que nunca hay que dar por muertos. Vienen de zafar del descenso en la última jugada de un partido increíble contra Senegal, donde perdían por dos goles a cinco minutos del final. Lo empataron con el corazón en la mano y lo ganaron en el suplementario con un penal agónico de Youri Tielemans. Bélgica es un hueso duro de roer y sabe perfectamente cómo jugar con la presión del público local.

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