Cuentas con el Fondo en la Rosada y un viaje a Lima mientras el campo espera la lluvia de verano
Entre planillas del FMI en Buenos Aires y vuelos a la asunción presidencial en Perú, los días transcurren mientras en los puertos de la costa atlántica y en los campos del interior la producción busca previsibilidad para seguir marchando.

A uno le toca haber visto pasar tantas comitivas por los despachos de la Capital que ya aprendió a mirar estos ajetreos con la calma que da el trabajo de la tierra. Por estos días de enero, con el sol apretando fuerte sobre las secas de la pampa húmeda y las familias disfrutando de unos días en la costa de Necochea o Mar del Plata, la política grande vuelve a armar las maletas. Cuando las carpetas de las finanzas y los viajes al exterior dominan la agenda, en los pueblos del interior miramos con atención para saber dónde quedará parada la producción.
Resulta que este lunes el presidente Milei recibe en la Casa Rosada a la señora Kristalina Georgieva, la cabeza del Fondo Monetario Internacional que viene a revisar cómo están los números de la casa. Cuentan desde el Gobierno que la comitiva internacional tiene intenciones de llegar hasta los suelos de Vaca Muerta, allá en Neuquén, para ver de cerca cómo brota la energía que tiene que transformarse en los dólares para pagar los compromisos. Como en un partido parejo de mitad de cancha, el que administra los recursos necesita mostrar solvencia para mantener la confianza del equipo que financia.
Al día siguiente, mientras el jefe de Gabinete Diego Santilli se junta con el embajador norteamericano Peter Lamelas para repasar los papeles del comercio bilateral, el Presidente se subirá al avión rumbo a Lima. El motivo es la asunción de Keiko Fujimori en el Congreso peruano, un acto que va a juntar a varios mandatarios de la región en la capital andina. En la diplomacia de nuestra América Latina, como en las reuniones de consorcio caminero, siempre es bueno sentarse a la mesa a conversar con los vecinos.
Por aquellos lados estarán presidentes como Santiago Peña del Paraguay, Daniel Noboa del Ecuador, Rodrigo Paz de Bolivia y Yamandú Orsi de la vecina orilla uruguaya. Se habla mucho de las afinidades y de los discursos en las cumbres, pero la experiencia de seis décadas me dice que lo importante siempre es lo que queda cuando las luces se apagan. Las fotos internacionales pasan rápido, pero las decisiones sobre el comercio regional son las que determinan si el camión con trigo cruza o no la frontera.
Mientras la política hace sus números en el Norte y vuela por el continente, en las rutas de la provincia los camiones siguen bajando hacia los puertos para volcar la cosecha en los barcos que se van al mundo. Uno desea que entre tanta reunión con técnicos del FMI y cumbres presidenciales no se pierda de vista el surco del arado y el trabajo diario de la gente del campo. Al final del día, las deudas se pagan y los países progresan con el lomo doblado sobre la tierra y la producción en marcha.

