La salud de los chicos entra a la cancha: Puerto Quequén y la Liga Necochea cuidan el semillero regional
Con el programa Campeones Saludables, se inició la evaluación médica preventiva de más de 2.000 niños que juegan en los clubes de la zona, uniendo el esfuerzo de la terminal portuaria, los dirigentes y las familias del interior de nuestra provincia.

Uno camina la región hace años y sabe que las cosas importantes se cocinan a fuego lento, con la paciencia del que mira el cielo esperando la lluvia para la siembra. Lo que a fines de julio era un papel firmado y una expresión de deseos en los escritorios del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, en este agosto de vientos fríos empezó a embarrarse las botas y a hacerse realidad en el suelo de nuestra comunidad. Los días 7 y 8 de agosto se dio el puntapié inicial a la etapa operativa de Campeones Saludables, un programa que se mete de lleno en la vida de los clubes de barrio. El proyecto contempla la evaluación médica integral de más de 2.000 chicos de las categorías infantiles, una barriada enorme de botines gastados y sueños grandes que ahora va a tener un respaldo médico de verdad.
La jugada, comandada por el Dr. Mariano Carrillo desde la presidencia del Puerto, entendió que en la vida, como en el medio de la cancha, no se puede correr siempre de atrás a la pelota; hay que anticipar la jugada. Por eso, el objetivo no es esperar el lamento o que salte un problema de salud cuando las papas queman, sino salir a buscar la prevención temprana, conocer de cerca la realidad de cada pibe y armar una base de datos que sirva como un mapa de cuidado para los sectores más jóvenes de nuestra población. La intención es generar herramientas concretas para el desarrollo sano de la gurisada, devolviéndole al fútbol del interior ese rol de crianza y protección que nunca debió haber perdido frente a las urgencias modernas.
Mano a mano con la Liga Necochea de Fútbol, el Puerto empezó a tejer una red que estira los límites de la terminal y los lleva tierra adentro, allí donde la llanura se junta con el mar y las realidades de las familias necesitan un hombro donde apoyarse. Las jornadas de los fines de semana transformaron los vestuarios y los bufets en consultorios llenos de bullicio, planillas y guardapolvos. Cada club de la zona se convirtió en un verdadero puesto de control sanitario, permitiendo que los médicos escuchen los corazones de los chicos antes de que salgan a correr el fin de semana, algo que para muchos padres representa un alivio grande que a veces el hospital público, desbordado por las demandas de la época, no llega a cubrir con la rapidez necesaria.

Para quienes peinamos canas mirando el desarrollo de nuestra querida Necochea y las localidades vecinas, ver que el Puerto sale de su lógica de silos, barcos y camiones para meterse en el potrero es una caricia al alma y una muestra de madurez institucional. La gestión del territorio requiere esa mirada larga, la del paisano que sabe que la cosecha de mañana depende exclusivamente del cuidado que se le dé a la semilla en el presente. El deporte deja de ser solamente la timba del resultado dominical, para transformarse en la puerta de entrada a una gacetilla de salud, acompañamiento y contención para las barriadas populares que le dan vida y color a nuestras canchas locales.
El invierno va aflojando de a poco en la costa y el movimiento en los clubes demuestra que cuando la comunidad se organiza, las cosas caminan firmes. Esta red que hoy une al Puerto, a los dirigentes liguistas, a los médicos de la zona y a los padres alrededor de la salud de dos mil gurises es el camino correcto para sembrar futuro. La verdadera transformación empieza siempre desde abajo y en silencio, en esas canchas de tierra y pasto ralo donde los domingos por la mañana los mates abrigan el alma mientras el semillero de nuestra querida región da sus primeros pasos con la salud bien custodiada.

