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De los vientos de la costa atlántica a las dunas de Zandvoort: Franco Colapinto y la vuelta del ruido grande

Tras la pausa de agosto, la Fórmula 1 reanudó su marcha en el tradicional circuito costero neerlandés. El pibe de Pilar cerró un viernes de trabajo y paciencia en la decimoquinta posición, mientras el mercado piensa en el mañana.

Hay tardes de fin de verano donde el viento del mar trae un perfume conocido, ese polvillo que junta la brisa sobre el asfalto y que a los hombres de campo nos recuerda a las vísperas de la cosecha. En Zandvoort, pegado al Mar del Norte, el clima no es muy distinto al de nuestras playas bonaerenses cuando el sol de la tarde empieza a caer. En ese escenario entre dunas y arena, Franco Colapinto volvió a acelerar tras un mes de silencio en las pistas.

La primera tanda de entrenamientos siempre se parece a esos primeros minutos de un partido de torneo nocturno, donde los muchachos entran a probar la cancha, a ver cómo pica la pelota y a medirse las fuerzas sin arriesgar el físico. El chico de Pilar giró prolijo y firmó un tiempo de 1:14,826 para quedar en la decimotercera colocación del clasificador general. La referencia de la jornada la puso el italiano Kimi Antonelli, marcando la cancha desde bien temprano con el Mercedes.

A uno que ha visto pasar tantos inviernos en el territorio, estas carreras en circuitos con historia le devuelven la memoria de los viejos trazados donde la paciencia valía más que un motor rabioso. El auto de Colapinto mostró un andar medido, pero en el garaje de al lado, su compañero Pierre Gasly logró meterse octavo entre los diez de adelante. Las mejoras que probó el francés en su auto son la semilla que seguro dará sus frutos en la máquina del argentino para lo que viene.

Mientras los motores enfriaban en los boxes, en el ambiente flotaba esa charla pausada que se da en los mostradores sobre lo que traerá la próxima temporada. La confirmación de Albon en Williams acomodó una ficha en el tablero y dejó al descubierto que todavía quedan varios asientos sin dueño para los años venideros. El trabajo que viene haciendo el pibe en este 2026 es el mejor aval para seguir prendido en la conversación grande del automovilismo mundial.

Se viene ahora la hora de la verdad con las pruebas de clasificación para la carrera corta del sábado, en un trazado exigente de catorce curvas que no regala nada. Entre el esfuerzo de cada fin de semana y la templanza que exige la alta competencia, el chico de Pilar sigue sumando horas de vuelo en la máxima categoría. Habrá que preparar el mate temprano, sentarse a la mesa y seguir de cerca la suerte del muchacho en tierras lejanas.

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