Actualidad

De Violetta al desencanto financiero: el reclamo de Tini Stoessel por el control de la cosecha de toda su vida

Tras quince años de trayectoria ininterrumpida y giras por los escenarios del mundo, una auditoría contable destapó los números reales detrás del patrimonio de la artista y la distancia con el manejo familiar de sus ingresos.

Cuando una cosecha rinde frutos a gran escala, quienes trabajan la tierra saben que el verdadero valor no está solo en lo que se junta sobre la chata, sino en cómo se administra el granero para pasar el invierno. En los escenarios del mundo de la música, donde las luces encandilan más rápido que el sol de mediodía en pleno campo bonaerense, las cuentas claras también definen la tranquilidad de la casa. La cantante Tini Stoessel encendió las alarmas de su entorno al solicitar una auditoría contable que puso bajo la lupa la administración de la fortuna generada en sus quince años de carrera profesional.

El desencadenante del conflicto sobrevino tras la desvinculación de su padre y representante histórico, Alejandro Stoessel, quien condujo los destinos artísticos de la joven desde sus primeros pasos en la televisión infantil hasta su consolidación internacional. Los resultados preliminares del arqueo financiero arrojaron que la artista no posee firma, acciones ni poder de decisión sobre las sociedades comerciales que facturan sus contratos.

Las investigaciones contables sobre el entramado societario señalan la presencia de firmas registradas en el extranjero, como la empresa QVT Management con sede en suelo estadounidense. Las acciones y el control operativo de dicha sociedad figuran a nombre de su padre y de su hermano Francisco, dejando a la dueña del talento sin facultades para operar las cuentas.

A la hora de repasar los números fríos, la brecha entre lo producido y lo percibido generó la misma sorpresa que una helada tardía en plena época de floración. Los cálculos del sector estiman que la artista acumuló unos 70 millones de dólares en su historia, pero en su última gira mundial apenas habría cobrado una fracción mínima frente a los 43 millones recaudados.

La inquietud por el destino de las ganancias saltó a la luz cuando la joven intentó concretar operaciones patrimoniales personales para proyectar su futuro hogar. En los mostradores financieros se encendieron las alertas al comprobarse límites estrictos en el uso de sus tarjetas de crédito para gastos cotidianos.

En el plano de la producción futura, la situación no muestra un horizonte despejado para los próximos compromisos discográficos ya firmados. Los contratos venideros para la grabación de nuevos discos quedaron atados a las mismas estructuras corporativas sobre las que la intérprete carece de dominio.

El recorrido de la cantante comenzó en la infancia dentro de la televisión abierta, antes de dar el salto de escala con el fenómeno juvenil Violetta. El tiempo dirá si la reorganización de los papeles le permite a la artista recuperar la rienda directa de su trabajo para seguir sembrando canciones en el terreno de la música internacional.

Volver al botón superior