De la garúa de Bogotá a las luces de Núñez: River se juega el semestre ante la garra de Independiente Santa Fe
Tras el cero a cero de visitante, el equipo del Chacho Coudet busca en el Monumental un lugar en los cuartos de la Copa Sudamericana para aliviar un andar entreverado en la liga y recuperar el paso.

Quienes llevamos varias décadas recorriendo canchas y mirando cómo rueda la pelota en esta tierra sabemos bien que las copas internacionales no se juegan con el diario del domingo ni con la chapa de la historia. A veces la noche se pone dura y el fútbol te exige templanza para no desarmarte cuando las cosas vienen torcidas en el torneo de casa. Este miércoles, allá en el cemento de Núñez a la vera del río, River vuelve a rendir examen frente a Independiente Santa Fe de Colombia, con el reloj marcando las nueve y media de la noche y la necesidad apremiante de meterse entre los ocho mejores de la Copa Sudamericana.
En el partido de ida jugado en la altura de Bogotá, los muchachos consiguieron un empate sin goles que dejó la tranquera entornada pero sin cerrar del todo. Un cero a cero afuera siempre se mira con cierto cariño, como el punto que se saca de visitante cuando el terreno está pesado. Sin embargo, el equipo de Eduardo Coudet no llega a esta cita con la serenidad de otras épocas, atorado por una campaña en el Torneo Clausura dondepenas cosechó cuatro puntos sobre dieciocho posibles y navega por el fondo de la tabla, apenas por encima de Aldosivi de Mar del Plata.
El golpe del fin de semana pasado todavía resuena en las tribunas del Monumental, cuando el equipo ganaba dos a cero ante Vélez y terminó cediendo un dos a dos que dejó gusto a poco. En el fútbol como en las faenas del campo, la ventaja hay que saber asegurarla antes de que el rival te gane el centro de la cancha. Por eso la gente acude hoy al estadio con ese nudo en el estómago que mezcla el apoyo incondicional con el murmullo respetuoso del que exige un poco más de juego y firmeza defensiva.
La Copa Sudamericana ha sido el refugio del equipo en esta temporada, habiendo ganado el Grupo H con catorce puntos y cierta holgura. El rival de enfrente, dirigido por Pablo Repetto, viene de la Libertadores y no es un convidado de piedra. Los colombianos le metieron cinco goles en el global a Caracas en la rueda previa y saben agazaparse bien atrás para salir de contra cuando el local se desordena, una maña vieja que en los torneos cortos suele dar buenos dividendos.
Para la cita de esta noche, con el arbitraje del uruguayo Esteban Ostojich y las cámaras transmitiendo para todo el continente, River pondría en cancha a Beltrán al arco; Montiel, Martínez Quarta, Otamendi y Acuña abajo; en el medio a Freitas, Moreno, Andrada y Almada; dejando arriba a Correa y Driussi. Nombres con chapa y recorrido no faltan para armar un buen engranaje en la cancha. Veremos si el césped de la capital le devuelve la memoria al equipo y si la pelota rueda con la fluidez necesaria para meterse en los cuartos de final y darle una alegría a la gente en este tramo del año.

