En Santa Clara, el MDF movió la pelota en la Quinta Sección, pero la gran figura miró el partido desde afuera
En la quietud de la costa marchiquitense, el Movimiento Derecho al Futuro juntó a la dirigencia de los 27 distritos. Faltó el gobernador en el Polideportivo, la posta la tomó Carlos Bianco y la mirada se corre hacia Avellaneda para la revancha.

En esta franja de la provincia donde los vientos del mar suelen anticipar las tormentas o calmar los entusiasmos, el peronismo kicillofista decidió mover la primera pelota de la temporada. Fue en el Polideportivo de Santa Clara del Mar, un espacio generoso en metros cuadrados que suele albergar el pulso comunitario de Mar Chiquita. Allí se citaron dirigentes, militantes e intendentes de los 27 municipios que componen esta vasta Quinta Sección Electoral. La jornada dejó al descubierto que a veces la expectativa supera a la realidad del terreno, sobre todo cuando el jugador estrella no salta al campo de juego.
Hubo un silencio que pesó más que las palabras pronunciadas desde el estrado durante toda la tarde. Axel Kicillof, el nombre que motivaba la caminata de los militantes bajo el aire fresco de la costa, no estuvo presente en el recinto. Aunque durante la semana el rumor corrió por los pasillos municipales como reguero de pólvora, el mandatario prefirió no bajar a la arena costera. La ausencia se notó en las tribunas y en el clima general de un gimnasio que tuvo que achicarse con lonas para evitar las sombras del espacio vacío.
Frente a esa baja de último momento, la conducción del equipo quedó en manos conocidas para la gestión cotidiana. El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, asumió la portaduría de la cinta de capitán y fue el principal orador de la jornada. Lo acompañaron figuras de trayectoria como Julio Alak, traído de las diagonales platenses, Fernando Espinoza desde La Matanza, y viejos conocidos de estas tierras como el dueño de casa, Walter Wischnivetzky, Jorge Paredi y el marplatense Gustavo Pulti. Bianco ordenó la lista de oradores y buscó encender el ánimo de la concurrencia con el libreto oficial.
Quienes peinan canas y han visto pasar incontables plenarios en los clubes de barrio saben que la política, como el fútbol de los domingos, exige ritmo y convicción. Se habló mucho del horizonte 2027, de números porcentuales y de la necesidad de defender el modelo bonaerense frente a los vientos secos que llegan desde la Capital Federal. Gustavo Pulti usó la libreta de apuntes para insistir en que no hay proyecto nacional posible si antes no se recuperan plazas históricas como General Pueyrredón. Las palabras sonaron afinadas, pero la tribuna pedía un calor que el invierno tardío de la costa no terminaba de aportar.
La geografía del interior provincial exige paciencia y un trabajo de hormiga que no siempre encaja con el apuro de las grandes capitales. Desde la conducción se remarcó que el verdadero partido de fondo se jugará el próximo 19 de septiembre en Avellaneda, durante el Plenario Federal. Allí, en el predio de la Universidad Tecnológica Nacional de Villa Domínico, prometen cancha llena, referentes de otras provincias y la presencia efectiva del gobernador para sellar el encuentro.
El primer ensayo de este armado en el territorio de la Quinta dejó enseñanzas claras para la dirigencia. La siembra en el campo requiere tiempo, humedad exacta y la semilla adecuada; apretar los tiempos antes de la cosecha suele dejar surcos desparejos. El kicillofismo ya anotó en su libreta de campo los detalles de Santa Clara y prepara el viaje al conurbano para probar si la convocatoria rinde mejor en el cemento.

