Entre el barro del Salado y el cielo cargado: la Provincia prepara el territorio ante la sombra del Super Niño
El gobernador Axel Kicillof reunió a sus ministros para trazar un plan hídrico y preventivo en la provincia. Con las cuencas productivas bajo amenaza de inundación, el campo y la costa miran de reojo las alertas mientras desde La Plata reclaman las obras que la Nación dejó inconclusas.

Quienes peinamos canas y llevamos décadas recorriendo los caminos de tierra de nuestra provincia sabemos bien que la naturaleza no entiende de oficinas ni de discursos. Cuando el Pacífico se calienta allá a lo lejos, tarde o temprano el agua busca su cauce por nuestras pampas y termina golpeando la tranquera del productor o anegando los cascos urbanos de la cuenca baja. Esta semana la sede gubernamental bonaerense en Calle 6 volvió a vestirse de reunión de emergencia para anticiparse a lo que los meteorólogos llaman un Super Niño.
El Gobernador, junto a sus ministros Bianco, Katopodis, Alonso y Vilar, se sentó a armar el equipo para un partido que se prevé difícil y con cancha embarrada. La propuesta central pasa por crear una mesa interministerial para coordinar el trabajo preventivo directamente con los intendentes de cada municipio. Se sabe que en esto del clima, como en el fútbol, de nada sirve tener buenos jugadores si no hay coordinación entre las líneas cuando la lluvia empieza a apretar en los minutos decisivos.
Los informes que maneja la Gobernación sobre la base de la Organización Meteorológica Mundial indican un 69 por ciento de posibilidades de que nos enfrente un fenómeno climático de características históricas. Las miradas de preocupación se posan con fuerza sobre la vasta Cuenca del Salado, corazón productivo de nuestra provincia donde la hacienda y las siembras sufren de inmediato el anegamiento de los campos. Tampoco se descuidan los cascos urbanos que asoman hacia la Cuenca del Plata, el Reconquista, el Luján y la agitada región del Matanza-Riachuelo, ni las zonas costeras que en verano suelen recibir al turismo y que necesitan sus canales en condiciones.
Según se detalló durante la jornada, el plan bonaerense contempla la puesta en marcha de un mapa municipal de riesgo y el refuerzo de la red de pluviómetros para dar alertas a tiempo. El área de infraestructura destacó la contratación de casi 34 mil horas de maquinaria pesada para limpiar arroyos y zanjones antes de que la masa de agua baje desde las lomas. Se mencionaron también obras clave como la adecuación del cauce del Río Areco, los trabajos en el Canal Maldonado allá en la zona de Bahía Blanca y la ampliación de la propia cuenca del Salado.
El contrapunto de la jornada lo marcó la ausencia de la Nación en el terreno hídrico y la falta de respuesta a los llamados telefónicos en momentos donde se necesita templanza y gestión. En el campo sabemos que cuando se viene la tormenta no se puede discutir si las nubes son reales o no, hay que salir rápido a ajustar los alambrados y limpiar las canaletas. Kicillof volvió a reclamar los fondos del remanente del Fondo Hídrico, retenidos por el gobierno central, argumentando que sin esas partidas las maquinarias estatales se quedan sin el combustible necesario para proteger el territorio productivo.
El agua siempre avisa antes de llegar, ya sea por el canto de las chachalacas o por la lectura fina de los barómetros. La Provincia busca ganar tiempo en el cronómetro frente a un clima que no da tregua y que amenaza con poner a prueba, una vez más, la capacidad de resistencia de nuestra gente de campo.
