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Cuentas claras y reglas nuevas: el Banco Central cambia la forma de cobrar los créditos en todo el territorio

Empezó a correr el Cobro con Transferencia para las cuotas de préstamos. Un cambio de libreto que busca frenar avivadas, mientras en el interior las entidades miran de reojo la falta de saldo en las cuentas.

En los pueblos y en las ciudades bonaerenses la palabra empeñada y el cumplimiento del pago siempre fueron el termómetro de la confianza. Este lunes se movió la estantería del sistema financiero con el debut del Cobro con Transferencia (CCT), la herramienta que dictó el Banco Central para debitar las cuotas de los préstamos. El nuevo esquema busca jubilar al viejo DEBIN, que con el tiempo juntó más mañas y desconfianza que soluciones por culpa de las estafas.

Quienes caminan el territorio saben que la economía familiar viene golpeada por la sequía de pesos en el bolsillo. Los números del propio Banco Central marcan que casi seis millones de vecinos andan con atrasos de más de tres meses en sus compromisos. El nuevo sistema no le borra la deuda a nadie, pero busca que las reglas para cobrar sean más prolijas y no agarren por sorpresa al que tiene la cuenta justa.

El asunto funciona con autorización en mano y la cancha bien marcada desde el primer día. La entidad que prestó el dinero solo puede cobrar de la misma cuenta donde depositó los fondos originalmente. Además, el cliente tiene que dar el visto bueno una sola vez, pero conserva el derecho de bajar la palanca y cancelar esa autorización en el momento que lo considere necesario, sin dar tantas vueltas.

Para evitar los pelotazos al área a cualquier hora, la norma le puso freno a la prepotencia de los cobradores. El banco tiene la obligación de avisar por mensaje o correo un día antes de meter la mano en la cuenta. Si no hay plata en el momento, solo se permiten dos reintentos más, a los dos y a los cuatro días. Tampoco se puede otorgar un crédito si la cuota compromete más del 30% de lo que entra al hogar.

En las sucursales del interior y en las financieras de los mostradores locales la novedad se recibió con paso cansino y bastante prudencia. Ocurre que en las cuentas digitales la plata vuela rápido hacia rendimientos diarios y rara vez queda saldada la cuenta para cuando llega el débito. Por eso, los que peinan canas en el negocio calculan que la herramienta servirá más para las financieras tradicionales que para la vorágine de las aplicaciones.

El tiempo dirá si la medida trae alivio o si es apenas un parche en una época donde los números no cierran fácil. Por lo pronto, el CCT ya está en la cancha y obliga a prestamistas y deudores a jugar con las cartas sobre la mesa en cada rincón de la provincia.

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