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Del verde de Pilar a las calles de Madrid: la constancia de Colapinto que no falla a ninguna cita en la F1

Con la templanza del que sabe esperar su momento en el potrero, el pibe de Pilar redondeó en el circuito Madring una faena inolvidable al terminar séptimo y convertirse en el único piloto que completó todas las carreras del calendario. Reflexión sobre un andar parejito que da sus frutos en la máxima categoría.

Hay una máxima de nuestros campos que enseña que el tractor que no se para es el que termina rindiendo al final de la cosecha. En el vértigo de la Fórmula 1, donde los motores sufren el rigor del calor y las exigencias extremas, el joven Franco Colapinto está aplicando esa misma sabiduría que aprendió al crio de Pilar, en pleno suelo bonaerense. Este domingo, en el flamante circuito urbano de Madring en España, el muchacho volvió a dar una lección de regularidad al cruzar la meta en el séptimo lugar. Como aquel viejo número cinco que distribuye el juego sin perder jamás la calma, el argentino va construyendo un campeonato de una firmeza admirable.

La faena madrileña empezó a cimentarse desde la tarde del sábado, cuando Colapinto metió su auto en la famosa tanda de clasificación Q3 para asegurar el noveno puesto de largada. En esa puja interna que siempre existe bajo los boxes, el de Pilar le sacó un campo de ventaja a su compañero de Alpine, el experimentado francés Pierre Gasly, que quedó relegado al puesto catorce. Cuando llegó el domingo de carrera, Franco repitió la receta del buen manejo y dejó a su ladero atrás en el puesto doce y con las manos vacías.

Pero el dato que hace ruido en el ambiente de las carreras y que llena de orgullo a la provincia va más allá de un simple resultado dominical. Con la deserción temprana del experimentado Lewis Hamilton arriba de su Ferrari, Colapinto quedó parado como el único corredor de toda la grilla mundial que llegó a ver la bandera a cuadros en las catorce competencias del año. Es un récord de asistencia perfecta que demuestra que la prolijidad al volante vale tanto como la velocidad pura.

Si uno repasa el libro de anotaciones de esta temporada 2026, nota que el andar de Franco se parece al ritmo parejito de la trilla en épocas de junta. Metió el auto en la zona de cobro en ocho de las catorce fechas: arañó puntos en China, festejó en Miami y Canadá, y volvió a sumar en Barcelona, Gran Bretaña, Bélgica, Italia y ahora Madrid. Cosechar en la mitad más uno de los partidos disputados es el reflejo de un deportista que sabe cuidar el material y aprovechar las grietas de los rivales.

En la pista española no la tuvo fácil en el tramo de cierre, cuando le tocó aguantar la estocada final de Oscar Piastri durante diez vueltas agónicas. Mientras adelante el pibe Andrea Kimi Antonelli festejaba con el Mercedes escoltado por Max Verstappen y Lando Norris, Franco aguantó los trapos atrás con la sobriedad de un arquero experimentado en el descuento. Saber aguantar el resultado con el auto al límite es una virtud que no se compra en ningún taller y que el bonaerense maneja con naturalidad.

Ahora el circo de las pistas se prepara para mudar sus petates hacia el circuito callejero de Bakú el próximo 26 de septiembre. En las tierras lejanas de Azerbaiyán, Franco guarda el grato recuerdo de haber sumado sus primeros puntos dos años atrás a bordo de un Williams. Con la tranquilidad del trabajo bien hecho y el bolso lleno de puntos, el pibe de Pilar ya piensa en la próxima largada para seguir dejando huella.

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