El ahogo del fiado y la tarjeta en el pago bonaerense: cuando el sueldo no alcanza para tapar los agujeros del mes
Un relevamiento de la Defensoría del Pueblo muestra que casi dos millones de vecinos en la provincia están en mora. Entre el conurbano y los pueblos del interior, el crédito dejó de ser una rueda para el trabajo y se volvió una pesada mochila.

Quienes peinamos canas y llevamos décadas recorriendo los caminos de nuestra provincia sabemos que el fiado y el libreto en el almacén siempre fueron recursos para capear un mal mes o esperar la cosecha. Sin embargo, cuando la libreta se llena y no hay con qué cancelar, el engranaje del pueblo empieza a chirriar. El último trabajo presentado por Walter Martello desde la Defensoría del Pueblo muestra una radiografía amarga del bolsillo bonaerense: cerca de 1,84 millones de personas arrastran deudas impagas por un número que asusta, $6,49 billones en todo el mapa. “En varios distritos del conurbano el sistema de crédito dejó de funcionar como herramienta y pasó a funcionar como trampa”, señaló el funcionario.
En la tabla de posiciones del endeudamiento, el territorio muestra realidades muy distintas según el lugar donde a uno le toque parar la pelota. El distrito de José C. Paz figura arriba en el ranking con un 32,86% de vecinos en mora, secundado por Presidente Perón y Florencio Varela, que arañan números parecidos. En el otro extremo, la ciudad de La Plata marca el nivel más bajo con un 15,61%, exponiendo una diferencia de más de 17 puntos entre comunas del mismo suelo.
Como ocurre en las malas temporadas del campo cuando las plagas o la seca aprietan la siembra, el problema de fondo es que los costos se fueron arriba de los ingresos. Entre principios del año pasado y este año, los sueldos del sector privado subieron un 35,2%, pero el costo de vida en el Gran Buenos Aires superó el 40%, impulsado por alquileres que subieron casi un 71% y alimentos que aumentaron un 45%. El crédito terminó utilizándose para comprar la mercadería de la semana y pagar la luz, en lugar de servir para encarar un proyecto o comprar una herramienta de trabajo.
Esta situación golpea con especial dureza a los muchachos más jóvenes, que recién arrancan a hacer sus primeras armas en la vida laboral y se encuentran con la cancha inclinada. A nivel nacional, mientras la mora promedio roza el 17,4%, en los menores de 25 años trepa por encima del 36%, marcando que casi cuatro de cada diez chicos tienen la tarjeta o el préstamo ahogado. Ocho de cada diez nuevos deudores que ingresaron al sistema digital ya venían arrastrando algún compromiso previo sin saldar.
Para evitar que el problema termine volteando la estantería familiar en cada rincón de la provincia, la propuesta apunta a cruzar los datos de los 135 municipios y detectar las zonas más castigadas. La idea es aplicar un Índice Municipal de Vulnerabilidad Financiera que permita llegar con orientación y auxilio antes de que las familias pierdan lo poco que tienen. “Necesitamos la información abierta por municipio y por edad para actuar antes de que la deuda se vuelva imposible de pagar”, concluyó Martello.

