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El almanaque del Mundial: la hora de la verdad en los tableros del norte

La pelota entra en la etapa donde los errores se pagan caros y el fixture aprieta. Los 16avos de final mueven la estantería de los candidatos mientras el invierno se hace sentir en nuestro territorio bonaerense.

El invierno se instaló definitivamente en nuestras tierras y, mientras el viento del cuadrante sur limpia el cielo de la costa y enfría los galpones de acopio, las miradas de los paisanos se van desviando, de a ratos, hacia las pantallas que devuelven las imágenes calurosas del norte. Es que el Mundial entró en esa etapa linda pero cruel de los partidos eliminación directa. Acá no hay segundas vueltas ni revanchas, es como esos partidos de campeonato de liga el domingo a la tarde en la liga local: el que pierde junta las camisetas, sube al micro y se vuelve a casa con la amargura a cuestas.

Las primeras jornadas ya nos dejaron tela para cortar y un par de batacazos de esos que barren con cualquier pronóstico de mostrador. Lo de Alemania quedando afuera con Paraguay desde los doce pasos fue como ver al candidato del pueblo perder la intendencia en el último recuento de votos. Los paraguayos plantaron un esquema firme y ordenado, aguantaron los trapos cuando las papas quemaban y terminaron festejando en los penales. Lo propio hizo Marruecos con Países Bajos, confirmando que en el fútbol moderno las distancias se han acortado y ya nadie gana con el apellido o la historia.

Para este martes, el menú viene variado y con aroma a buen fútbol de sobremesa. Temprano, cuando el sol empiece a inclinar las sombras en el campo, Costa de Marfil y Noruega abrirán el juego. Más tarde, los franceses se miden con Suecia, un partido de hacha y tiza. Pero el plato fuerte para los que nos gusta el ambiente de las tribunas ruidosas será a la noche, cuando México reciba a Ecuador en el mítico Estadio Azteca, un suelo que pisaron los más grandes de la historia y que hoy volverá a latir con el pulso de toda América Latina.

El calendario de la semana sigue su curso regular y ordenado, desgranando partidos como quien limpia una espiga. El miércoles será el turno de los ingleses y los belgas, además del dueño de casa, Estados Unidos, que buscará defender la localía ante Bosnia. El jueves la acción se muda un poco más al norte, tocando suelo canadiense con un Portugal contra Croacia que promete ser un ajedrez táctico. Cada cruce va acomodando el mapa del torneo y perfilando a los que de verdad tienen resto físico para aguantar la seguidilla de partidos en un territorio tan vasto.

Para nosotros, los que andamos con la radio cerca esperando la hora señalada, el almanaque marca con tiza roja el próximo viernes 3 de julio. Esa tarde, justo cuando la luz afloje y el frío arrecie en las esquinas del pueblo, la Selección argentina saldrá a jugar contra Cabo Verde en el estadio de Atlanta. El equipo cumplió con los deberes ganando su grupo, pero ahora empieza el verdadero campeonato, ese donde hay que tener la cabeza fría, las piernas firmes y el corazón templado para meterse entre los mejores de la Tierra.

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