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La aventura de la juventud en el norte: dos muchachos de nuestros pagos terminaron tras las rejas en el Mundial

El eco de las redes sociales y la tecnología moderna chocó de frente con las leyes estrictas del suelo norteamericano en una tarde donde la pelota era lo de menos. Los jóvenes bonaerenses, conocidos en el mundo del internet, pasaron de la tribuna al calabozo por una avivada con las entradas.

Uno que ya peina canas y ha visto pasar tantas cosechas sabe que la juventud a veces peca de ansiosa, sobre todo en estos tiempos donde parece que si un hecho no se filma con el teléfono, directamente no existe. El sábado por la tarde, mientras en las cocinas de las casas de nuestra región se armaba el mate para mitigar el frío de la jornada, en la lejana Miami las cosas se ponían difíciles para dos compatriotas. Lautaro Mármol, un muchacho de apenas 20 años, y Patricio Perrotta, de 26, ambos criados en el suelo bonaerense, terminaron bajo custodia policial en el imponente Hard Rock Stadium, en momentos en que las selecciones de Colombia y Portugal disputaban su partido por la Copa del Mundo. La noticia corrió rápido por los cables de las agencias de noticias y repercutió con fuerza en el sentimiento de las familias de nuestro territorio.

Según explicaron los portavoces de la Oficina del Sheriff del condado de Miami-Dade, estos dos muchachos, que se ganan el sustento produciendo videos para esa plataforma moderna que llaman YouTube, intentaron ingresar al estadio valiéndose de unas credenciales que ya estaban vencidas, correspondientes a un encuentro anterior. Para la justicia de aquellos lados, lo que acá podría parecer una simple picardía de muchachos que quieren ver de cerca a los astros del fútbol, allá se encuadró como un delito grave de interferencia en espectáculos públicos. Los oficiales norteamericanos informaron que los jóvenes eludieron tres controles antes de ser detectados en las instalaciones. Es una lástima, porque uno sabe el esfuerzo que significa para cualquier argentino viajar a esas tierras tan distantes y costosas.

Al ser interrogados en el lugar del hecho, el menor de los jóvenes alegó que su intención era documentar el evento para sus seguidores de internet, mientras que el mayor reconoció que los papeles que llevaba en el pecho no correspondían a la fecha. El rigor de la ley penal del estado de Florida no contempló excepciones por tratarse de creadores de contenidos con miles de visualizaciones en las pantallas. El juez de la causa dictaminó que permanezcan bajo arresto con una fianza de 2.500 dólares por cabeza, una suma que en nuestra moneda se hace cuesta arriba si uno piensa en el valor de la producción de nuestros campos.

Al caer la tarde del domingo, los dos muchachos bonaerenses continuaban alojados en los pabellones del Centro Correccional Turner Guilford Knight, esperando que se resuelvan los trámites burocráticos para recuperar la libertad. Uno se queda pensando, con la parsimonia que dan los años, en cómo cambiaron los tiempos y los oficios de la juventud, que ahora viaja por el mundo persiguiendo una imagen. Habrá que esperar los próximos días para ver cómo se encarrila la situación legal de estos jóvenes trabajadores de las redes, que seguramente guardarán un recuerdo amargo de esta tarde de fútbol en el norte, una lección de esas que la vida te da cuando menos lo esperás, lejos de la tranquilidad de nuestros pueblos.

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