Política

El gobernador mira el horizonte productivo y llama a juntar voluntades para cuidar el trabajo de la tierra

Axel Kicillof analizó el momento que atraviesan los pueblos y las fábricas del interior, alertando sobre el riesgo de volver a un modelo primario que deje de lado la industria.

Quienes peinamos canas y llevamos décadas recorriendo los caminos de la provincia sabemos que cuando la economía nacional pierde el rumbo, las primeras en sentir el cimbronazo son las economías regionales y las familias trabajadoras. Escuchar las reflexiones del gobernador Axel Kicillof en la mañana radial es como pararse en la puerta del galpón a mirar cómo viene el tiempo. Entre la incertidumbre económica y la angustia de los pueblos, la dirigencia política tiene la obligación de sentarse a conversar y pensar el futuro con responsabilidad territorial. En las charlas de café de nuestros pueblos, la gente pide previsibilidad y soluciones concretas para no quedar a la deriva.

El mandatario provincial puso el acento en la necesidad de armar un espacio amplio, de esos que convocan a productores, docentes, comerciantes y trabajadores sin preguntarles de qué partido vienen. No se trata de esperar sentado a que el fruto caiga del árbol por el mero paso del tiempo, sino de arremangarse y salir a buscar la coincidencia. “Cuenten conmigo porque hay una necesidad, además de ser oposición, de ser opción”, remarcó el gobernador Kicillof al analizar el escenario político. Como en los torneos largos de la liga pueblerina, para ganar el campeonato no alcanza con esperar el error del rival; hay que armar un equipo sólido que sepa a qué juega y tenga claro hacia dónde va.

La preocupación más profunda que transmitió el economista pasa por el riesgo de reprimarizar la estructura del país, dejando de lado el valor agregado y el conocimiento local. Para quienes conocemos el esfuerzo que implica levantar una cosecha o mantener abierta una Pyme en el interior, vender solo materia prima sin procesar es como entregar el grano limpio y comprar después el pan a precio de oro. “El modelo de Milei es un intento de primarizar la economía y volver al viejo esquema agroexportador”, advirtió Kicillof con la mirada puesta en el mapa productivo. La Argentina necesita de sus universidades, de sus científicos y de sus talleres para que los jóvenes de las localidades rurales no tengan que emigrar a las grandes ciudades.

Mirando las herramientas como el RIGI y la llegada de capitales, el gobernador marcó la cancha con datos que se comentan en las mesas de las cooperativas agrícolas. Las promesas de grandes inversiones muchas veces quedan en los anuncios de los diarios mientras el crédito para la producción local sigue ausente. “El RIGI beneficia a sectores arbitrariamente sin ninguna contraprestación para el desarrollo del país”, señaló el jefe provincial durante la entrevista. Cuando los beneficios se concentran en unos pocos sectores extractivos, el resto del entramado social y comercial de las provincias tiene que hacer un esfuerzo doble para mantenerse en pie.

En la conversación no faltaron las precisiones sobre el armado interno, dejando en claro que la construcción debe ser genuina y con los pies sobre la tierra. Kicillof remarcó que las decisiones no se toman desde una oficina distante ni por teléfono, sino recorriendo las escuelas, las obras y los municipios junto a los intendentes y vecinos. “No me interesa una construcción a control remoto”, sintetizó el mandatario bonaerense al marcar su metodología de trabajo. Mientras la política capitalina se entretiene con disputas menores, en los distritos bonaerenses la prioridad sigue siendo sostener las obras públicas, proteger el empleo y cuidar la producción regional.

El camino hacia adelante requiere templanza y claridad sobre las prioridades fundamentales que sostienen a una comunidad. Mientras el mundo demanda alimentos, minerales y tecnología, la Argentina no puede darse el lujo de destruir sus capacidades instaladas ni de descuidar a su gente. “Las prioridades tienen que ser la producción y el trabajo en todo el territorio”, concluyó Kicillof para cerrar su balance de gestión. Como siempre ocurre en nuestra pampa, pasarán las tormentas y los gobiernos, pero la fuerza de quienes trabajan la tierra y producen en las provincias seguirá siendo el verdadero motor de la patria.

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