Nacionales

El puerto extiende sus brazos hacia los barrios, las escuelas y los pueblos de la comarca

Entre el 15 y el 18 de septiembre el programa Puerto Ciudad recorrió instituciones de Necochea, La Dulce y Fernández con salud, árboles y arte inclusivo.

Quienes peinamos canas y llevamos décadas caminando los muelles y los caminos rurales de la comarca sabemos que un puerto no es solo un amarradero de cemento donde entran y salen buques con grano. El verdadero valor de una estación marítima se mide por el aire que le respira a sus pueblos vecinos, por la mano que le tiende al centro de salud del interior y por la sombra que les deja a los pibes en los patios de las escuelas. Las jornadas de Puerto Ciudad desarrolladas esta semana mostraron esa cara necesaria de integración entre la producción exportadora y la vida cotidiana de nuestra gente.

Mirar el mapa de las actividades es como repasar la geografía del distrito con el afecto de los años. Arrancar en la Escuela Técnica N.º 3 hablando de prevención con los jóvenes o viajar hasta la Unidad Sanitaria de La Dulce para revisar a los chicos del deportivo local tiene el sabor de las cosas bien pensadas. El operativo de salud que alcanzó a 412 pibes de los clubes de barrio y la Liga Necochea fue un verdadero centro pasado al área para tranquilidad de las familias. Antes de exigirles en la cancha, hay que saber cómo está el corazón de esos muchachos que defienden la camiseta de su pueblo.

Las tareas ambientales y de inclusión le dieron un calor especial a las tardes de la costa y del interior. En la Escollera Sur, los pibes de la Escuela Especial N.º 503 siguieron dándole color al paredón de entrada al mar, pintando la biodiversidad que nos acompaña desde siempre. Mientras tanto, en las escuelas 31 y 13, las familias y los cooperativistas se arremangaron para meter mano en la tierra. La plantación de una docena de árboles en el patio escolar y la futura plaza es de esas jugadas que se disfrutan con el tiempo, cuando los nietos busquen la sombra.

La continuidad de los trabajos en el Campo Scout junto a la cooperativa de mantenimiento terminó de cerrar una semana donde la comunidad no se sintió aislada. El puerto demuestra su verdadera fortaleza cuando logra conectar la salud, el deporte, el trabajo cooperativo y la educación en un mismo territorio. Como esos análisis tranquilos que hacemos los veteranos al calor del mate contemplando el río y el mar, da gusto ver que la producción y la solidaridad caminan juntas por la misma huella en nuestra tierra.

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