Las trampas de la técnica en el patio de la escuela y la urgente necesidad de cuidar el respeto por la casa ajena
En Lomas de Zamora, la Justicia imputó a dos muchachos por usar inteligencia artificial contra sus compañeras. Un llamado de atención sobre cómo las tecnologías avanzan más rápido que la crianza y el valor de la palabra empeñada.

Quienes peinamos canas y hemos recorrido los caminos de la provincia sabemos que en las comunidades pequeñas y en los pueblos el respeto a la vecindad siempre fue la primera ley. Antes, en los colegios de provincia, los desencuentros entre muchachos se resolvían conversando en la vereda o con una reprimenda a tiempo de los padres en la mesa familiar. Por eso, al enterarme de lo sucedido en el Colegio Modelo de Lomas de Zamora, donde la técnica moderna se usó para dañar a las propias compañeras de aula, a uno le da por pensar en cómo han cambiado las mañas en las barriadas.
La Justicia imputó a dos adolescentes de 15 años por alterar fotografías de sus compañeras utilizando inteligencia artificial. Cuenta la información que los muchachos tomaron fotos de las chicas y mediante esos sistemas que andan en las computadoras fabricaron imágenes falsas para venderlas en la red. Fue una falta grave a la convivencia escolar, de esas que manchan el honor y dejan marcas profundas en las familias de la comunidad.
En las charlas de café de nuestros pueblos o cerca de los mostradores de la costa, la gente grande suele decir que las herramientas son como los aperos: dependen de las manos que los manejan. Juan Manuel Olmos y las autoridades judiciales intervienen ahora para determinar cómo se gestó este daño a 45 jovencitas del colegio. El asunto terminó por destaparse de la peor manera, cuando entre los mismos implicados empezó una disputa por dinero, como en esos partidos de fútbol barrial que se desbandan porque alguno no respeta el reglamento.
Las madres y los padres de las chicas hicieron lo que corresponde a la gente de bien: acudir a la fiscalía a presentar la denuncia. Los dos jóvenes tuvieron que presentarse ante la fiscalía para ser notificados bajo el nuevo Régimen Penal Juvenil. A uno le viene la reflexión de que, a diferencia de un mal resultado en la cancha donde siempre hay revancha el domingo siguiente, las acciones que lastiman el buen nombre de las personas en el pueblo dejan huellas difíciles de borrar.
Ahora los peritos revisarán los teléfonos celulares para ver hasta dónde llegó la circulación de esas imágenes digitales. Los técnicos buscan determinar si el material inventado se vendió a sitios de la red a cambio de dinero. Mientras las pericias avanzan en la fiscalía bonaerense, nos queda a los mayores la lección de no descuidar la formación de la juventud. La tecnología podrá avanzar muy rápido, pero si se pierde el sentido del respeto por el prójimo, hasta la mejor herramienta termina convertida en boleto directo al desencuentro.

