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El Gobierno baja retenciones y fija un cronograma hasta 2028: alivio para el campo, dudas en la recaudación y un partido largo por delante

El Decreto 423/2026 establece reducciones inmediatas para trigo y cebada, y un esquema gradual para soja, maíz, sorgo y girasol. En el interior productivo lo leen como un respiro, aunque el impacto fiscal abre un debate que recién empieza. Como en un torneo largo, cada mes será una fecha clave.

En el interior productivo, donde el clima y los mercados mandan, las decisiones del Gobierno suelen sentirse como goles a favor o en contra. Y esta semana, con la publicación del Decreto 423/2026, el Ejecutivo movió una ficha grande: oficializó la reducción progresiva de las retenciones para los principales complejos agroindustriales. Una jugada que muchos productores ven como un alivio después de años de carga impositiva pesada, pero que también abre interrogantes sobre la recaudación en un país donde cada peso cuenta.

El Gobierno justificó la medida con un argumento que ya venía repitiendo: los derechos de exportación son un impuesto distorsivo y deben desaparecer en la medida en que el superávit fiscal lo permita. En la letra del decreto se habla de “fortalecer el impulso exportador”, “simplificar trámites” y “abrir nuevos mercados”. En la práctica, es un cambio que impacta de lleno en la estructura de costos del agro, ese sector que siempre juega de visitante pero termina sosteniendo buena parte de la economía nacional.

El programa tiene dos tiempos, como un partido dividido en etapas bien marcadas. El primer tramo es inmediato y beneficia a los cultivos de invierno. El trigo, por ejemplo, pasa a tributar apenas 1%, mientras que la harina queda en 2,5%. La cebada, clave para muchas zonas del sudeste bonaerense, se fija en 5,5%. Para los productores, es como arrancar el segundo tiempo con el viento a favor.

El segundo tramo es más largo y apunta a los cultivos de verano, donde se concentra la mayor parte del volumen exportador. La soja en grano, que hoy tributa 24%, iniciará en enero de 2027 un descenso mensual hasta llegar al 15% en diciembre de 2028. El aceite de soja también bajará de manera escalonada hasta ubicarse entre 11% y 14%. El maíz y el sorgo tendrán derivados con retenciones cero y otros con reducciones que irán del 8,5% actual al 5,5% en 2028. En girasol, algunas variedades quedarán exentas y el aceite reducirá su carga hasta un rango de entre 1% y 3%.

El biodiésel también entra en la cancha: el producido con aceites de colza, cártamo o camelina tendrá alícuota cero, mientras que el elaborado con aceite de soja bajará del 21% al 13% hacia fines de 2028.

En los pueblos del interior, donde la economía se mueve al ritmo de la cosecha, la noticia cayó bien. Pero también se escucha la otra campana: la baja de retenciones implica menos ingresos fiscales en un momento en el que el Gobierno sostiene que el equilibrio de las cuentas públicas es innegociable. Como en el fútbol, cada decisión tiene su riesgo, y este partido recién empieza.

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