El invierno electoral y la vuelta de las colectoras: barajar y dar de nuevo en el barro del interior bonaerense
Entre la niebla fría de julio y los galpones de acopio, los intendentes y armadores del interior analizan los planes de la Casa Rosada para suspender las PASO y revivir las boletas de adhesión, mientras la economía de los pueblos mira de reojo los nubarrones financieros que podrían afectar la producción.

Las mañanas de julio en el interior de nuestra provincia de Buenos Aires suelen comenzar con una helada fuerte que blanquea los pastos y obliga a arrimarse a la salamandra antes de salir a la ruta. En estos días de frío y niebla espesa, la política de los pueblos grandes y las localidades rurales parece haber entrado en un ritmo de vigilia, mirando de reojo las noticias que bajan desde los despachos de la Capital Federal. Es que las intenciones de la Casa Rosada de cambiar las reglas de juego con las que iremos a las urnas tocan de lleno el día a día de nuestros distritos.
El proyecto oficial de archivar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) no responde únicamente a una estrategia para desordenar la vereda de enfrente, sino a un temor bien arraigado en los números fríos de la economía. Quienes peinan canas en la cuenca del Salado y en las zonas productivas recuerdan perfectamente el sacudón de agosto de 2019, cuando un resultado adverso en las primarias desató un vendaval financiero que enfrió el crédito y paralizó la venta de maquinaria agrícola. Evitar que la historia se repita como un partido calcado es la prioridad de un gobierno que necesita estabilidad para mantener el rumbo de su plan.
Los informes de los bancos internacionales, esos que leen con atención los exportadores de granos y los cooperativistas de Necochea o Balcarce, advierten que una elección demasiado pareja podría secar las reservas de dólares indispensables para la siembra del año que viene. Un tropiezo electoral del oficialismo frente a la figura de Axel Kicillof, que según los sondeos de opinión hoy camina firme en el territorio bonaerense, encendería alarmas en los mercados que restringen el financiamiento externo. Como suele ocurrir en los vestuarios de fútbol cuando se complica el campeonato, el director técnico busca cambiar el esquema táctico antes de que suene el silbato inicial.
En este tablero movedizo, el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, camina el territorio bonaerense conversando con los intendentes de la Unión Cívica Radical y buscando los votos necesarios para la reforma. Mientras tanto, la secretaria general Karina Milei convoca a los propios en la Capital para ordenar las tropas y evaluar si conviene ir en un frente amplio con el PRO o dejar que los aliados jueguen por separado para negociar desde una posición de mayor fuerza. Para los armadores locales de la quinta sección electoral, la fragmentación de la oposición siempre resulta más cómoda para asegurar bancas en los concejos deliberantes.
La vuelta de las famosas listas colectoras, que Mauricio Macri jubiló allá por 2019, genera dudas en las escribanías políticas del interior bonaerense por su difícil convivencia con la nueva Boleta Única de Papel. A ras de suelo, los viejos conocedores de la dinámica partidaria sostienen que mezclar la boleta única con las colectoras es como querer arar un rastrojo húmedo con un tractor sin doble tracción, ya que el diseño visual de la papeleta se volvería inmanejable para el vecino. La sencillez del voto podría perderse en un mar de repeticiones que solo favorece a los sellos de goma.
La rosca política seguirá su curso mientras el invierno transcurre y los productores planifican la campaña de fina con la mirada puesta en el cielo y en las pizarras de cotizaciones. La decisión final quedará en manos de los legisladores nacionales en el Congreso, donde cada voto de los bloques provinciales y del PRO cotizará de manera extraordinaria en las próximas semanas. Habrá que ver si, al final del día, las apuradas reformas legislativas logran dar la previsibilidad que los pueblos bonaerenses necesitan para trabajar sin sobresaltos.

