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El rugir de los motores vuelve al predio porteño y enciende el entusiasmo de los fanáticos en todo el territorio

El Autódromo Gálvez ultima su remodelación para recibir al MotoGP en abril de 2027 tras casi tres décadas. Una obra histórica que moderniza el circuito, genera expectativa en las rutas del interior y vuelve a alimentar el sueño de la Fórmula 1 en suelo patrio.

Quienes peinamos canas y acumulamos kilómetros recorriendo los caminos del país guardamos en la memoria aquellas tardes donde el sonido de los motores sobre el asfalto del Gálvez se escuchaba como un latido firme en el sur porteño. Después de veintiocho años de silencio en el plano internacional, el circuito de la capital se alista para recibir al MotoGP en abril de 2027. Como cuando un delantero histórico vuelve a calzarse los tapones para una última función, la cita deportiva promete devolverle el brillo de las épocas doradas a un escenario por el que pasó la historia viva de nuestra tierra.

Las obras avanzan sin pausa en ese rincón metropolitano que suele ser punto de encuentro para familias llegadas desde cada rincón de la provincia y del interior profundo. La transformación no es un retoque cosmético ni una pintura rápida de fin de semana; los trabajos de infraestructura ya superaron el sesenta por ciento del proyecto. Se están levantando boxes de categoría, accesos renovados para que el vecino del interior no reniegue con el tránsito y tribunas donde el apasionado de las dos ruedas pueda acomodarse con el mate a ver el espectáculo.

El corazón de la reforma está en el propio suelo por donde girarán las máquinas a velocidades que asustan. Las cuadrillas trabajaron sobre el dibujo de la pista y construyeron una nueva horquilla adaptada a las exigencias de la Fórmula 1. Para abrirle paso a ese trazado hubo que levantar una vieja tribuna que ya acusaba el paso de las décadas y mudar el viejo kartódromo, ese semillero inagotable por donde pasaron los grandes pilotos de nuestro automovilismo antes de dar el salto a las categorías mayores.

En los alrededores de la curva uno, donde los coches suelen buscar el sobrepaso al límite en cada largada, los obreros trabajan en la cimentación de un paso subterráneo. Este túnel que conectará la avenida Roca directamente con la zona del paddock busca ordenar el movimiento de vehículos y cargas, una mejora indispensable para que el predio funcione como un reloj suizo cuando la marea de gente colme los alrededores en los días de actividad oficial.

El regreso de la alta competencia internacional vuelve a poner sobre la mesa la charla de taller y el debate futbolero sobre la capacidad de nuestra infraestructura. La inversión destinada a este emprendimiento no tiene precedentes en la memoria del autódromo, con el objetivo de contar con la única pista apta para F1 en el país. Se trata de una apuesta pesada que busca devolverle al circuito esa categoría de faro deportivo que siempre encandiló a los amantes de la velocidad del norte al sur patagónico.

El certamen de 2027 no será una carrera más en el almanaque. La categoría desembarcará con cambios en sus reglamentos y equipos renovados, lo que obliga a los mecánicos a trabajar a ciegas sobre un trazado desconocido para las escuderías internacionales que deberán calibrar sus motos desde cero. La venta de ubicaciones comenzará en los primeros días de octubre a través de plataformas digitales, marcando el inicio de una larga espera para los fanáticos que ya planean el viaje desde sus pueblos para ser testigos de la vuelta de las grandes ligas.

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