La Universidad en Lobería celebra hoy el primer aniversario de su edificio con una jornada abierta para toda la comunidad

El histórico inmueble de Alem 127 recibirá a vecinos, estudiantes y familias entre las 15 y las 18, en un recorrido guiado que busca mostrar cómo se transformó un edificio centenario en un espacio educativo moderno y con energía renovable.
A veces, en los pueblos, los aniversarios no son solo fechas: son una forma de mirarse al espejo y ver cuánto se avanzó. Hoy la Universidad en Lobería abre sus puertas para celebrar el primer año de su edificio propio, un espacio que ya forma parte del paisaje cotidiano y que marcó un antes y un después en la vida educativa del distrito.
La actividad se realizará esta tarde, de 15 a 18, en el inmueble de Alem 127. El edificio, que perteneció a la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos fundada en 1901, fue recuperado y transformado tras cinco años de obra ejecutada con mano de obra local y administración municipal. Para muchos vecinos, volver a entrar es reencontrarse con un pedazo de historia que ahora respira futuro.
El recorrido incluirá visitas guiadas por las aulas, las salas de estudio, los espacios comunes y el patio interno. El edificio cuenta con 574 metros cuadrados y 36 paneles solares fotovoltaicos, lo que lo convirtió en el primer inmueble municipal de Lobería en funcionar con energía renovable. Ese detalle, que parece técnico, es en realidad una señal del rumbo que la ciudad eligió para su desarrollo.
La obra fue financiada en un 60% con fondos municipales durante cinco años consecutivos. El resto se completó con aportes del Programa Puentes de la Provincia, el Programa Nodos del gobierno nacional y colaboraciones de la comunidad, una combinación que muestra cómo se construyen los proyectos cuando hay convicción política y acompañamiento social.
Para muchos estudiantes, el edificio significó dejar atrás los espacios prestados y tener un lugar propio. La universidad se convirtió en un punto de encuentro para jóvenes que antes debían viajar o resignar estudios, y también para adultos que retomaron carreras gracias a la cercanía y a la oferta académica. En un distrito donde cada oportunidad cuenta, el impacto fue inmediato.
La jornada de hoy no será solo un recorrido arquitectónico. Habrá música en vivo, actividades especiales y espacios para conversar con docentes y coordinadores. La idea es que los vecinos puedan conocer cómo funciona la universidad por dentro, qué carreras se dictan, cómo se organizan las cursadas y qué proyectos se vienen para los próximos años.
En Lobería, como en el fútbol, los logros se celebran en equipo. Este aniversario es también un reconocimiento a quienes empujaron la obra cuando parecía lenta, a quienes estudiaron entre andamios y a quienes apostaron a que la educación pública podía tener un edificio a la altura de su importancia. No es casual que la invitación sea abierta: la universidad es de todos.
El festejo llega en un momento donde la educación pública atraviesa debates nacionales y tensiones presupuestarias. En ese contexto, la jornada de hoy funciona como un recordatorio de que las políticas sostenidas en el tiempo generan resultados concretos, visibles y palpables. Y que cuando una comunidad se apropia de un proyecto, ese proyecto se vuelve más fuerte.
Entre las 15 y las 18, el edificio estará listo para recibir a quienes quieran recorrerlo por primera vez o volver a caminarlo con otros ojos. Será una tarde para celebrar, pero también para reafirmar el valor de tener una universidad viva, presente y en crecimiento en el corazón de Lobería.

