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Las plataformas de transporte ya tienen su lugar en el mapa de General Pueyrredon

Tras discusiones que se estiraron por años, el Concejo Deliberante marplatense le dio el visto bueno a la ordenanza que regula a las aplicaciones digitales de viaje.

Los tiempos de las ciudades grandes tienen estas cosas. Lo que arranca como una novedad que viene de afuera, tarde o temprano se acomoda en los papeles de la ley. En Mar del Plata, la discusión por las mentadas aplicaciones de transporte como Uber, Didi o Cabify venía esquivando el bulto desde hace siete largos años, con protestas que cortaban el tránsito y enturbiaban el humor de los vecinos en la avenida Luro. La parálisis legislativa terminó esta semana cuando los concejales decidieron poner la firma en un reglamento definitivo.

Es una realidad que el territorio costero cambia de ritmo según la época del año. Cuando el calor aprieta y las playas se llenan de gente de todos lados, la demanda por un viaje cómodo se vuelve un tema central en el día a día de la comunidad. El oficialismo local, sumando voluntades como quien arma un mediocampo firme para aguantar el resultado, impuso su número en el recinto frente a una oposición que prefirió pararse de contragolpe y votar en contra del despacho. La votación reflejó las tensiones lógicas de un sistema que toca intereses muy arraigados.

Para los que pintamos canas y conocemos el paño, sabemos que el taxi siempre fue un termómetro del pueblo, un oficio de madrugadas y paciencia en la parada. Por eso, la ordenanza no se olvidó de mirar a los muchachos del volante tradicional, que venían perdiendo terreno frente a la tecnología de los teléfonos modernos. Los taxistas y remiseros de la zona recibieron una flexibilización clave para estirar la vida útil de sus herramientas de trabajo.

El texto final que bajó desde el palacio municipal aclara que los autos de alquiler, tanto los nuevos como los de siempre, podrán trabajar con un margen de antigüedad de quince años, dejando atrás el viejo límite de una década. Es una manera de equilibrar la cancha para que nadie se quede afuera del partido antes de tiempo por no poder renovar el coche en estos meses difíciles. El transporte de la costa busca un nuevo equilibrio entre los adelantos modernos y la tradición local.

De acá en más, las empresas dueñas de los sistemas informáticos tienen noventa días para anotarse en los registros comunales y presentar las declaraciones correspondientes. A los choferes se les exigirá el carnet profesional y los papeles limpios, como corresponde a cualquiera que traslade vidas por nuestras calles y avenidas. El tablero del transporte marplatense cambió de forma y ahora empieza la etapa de ver cómo funciona en la práctica.

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