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Murió el Indio Solari, el último gran mito del rock argentino y la voz que marcó a varias generaciones

A los 77 años se apagó una figura irrepetible: líder de los Redondos, poeta eléctrico, creador de un fenómeno popular que desbordó estadios y moldeó identidades. Su legado queda grabado como esos goles que se gritan toda la vida.

Hay noticias que caen como un baldazo helado, incluso para los que ya venían siguiendo de cerca el deterioro físico. La muerte del Indio Solari, a los 77 años, es una de esas que te dejan quieto, como cuando el equipo rival mete un gol en el último minuto y la cancha entera se queda sin aire. Se fue un artista que no solo cantó: construyó un universo propio, una liturgia, un modo de sentir.

Su historia empezó a tomar forma en La Plata, allá por 1976, cuando junto a Skay Beilinson armó Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Lo que vino después fue un fenómeno que ningún manual de la industria podía explicar: nueve discos, estadios repletos, peregrinaciones multitudinarias y un magnetismo que no necesitó televisión ni grandes campañas. En el año 2000, los Redondos llenaron el Monumental con 70.000 almas, un hito que todavía se recuerda como una final ganada por goleada.

Tras la separación en 2001, el Indio siguió su camino con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Y otra vez rompió todos los moldes: shows con más de 150.000 personas en Mendoza o Gualeguaychú, recitales que parecían más una movilización popular que un concierto. Su voz, sus letras y su figura seguían convocando como un ídolo que no pierde vigencia.

El último recital presencial fue en Olavarría en 2017, una noche que quedó marcada por desbordes y tragedia. Poco después, el Indio anunció que padecía Parkinson, una enfermedad que lo obligó a bajar el ritmo. En 2023 confirmó su retiro definitivo de los escenarios, aunque nunca dejó de crear. En 2020 apareció de manera virtual con técnicas holográficas; en 2022 lanzó el proyecto experimental El Mister y los Marsupiales Extintos; y hace poco volvió a sorprender con su colaboración junto a Wos en “Quemarás”.

La muerte del Indio deja un vacío enorme, como cuando se retira el 10 que te cambió la historia del club. Pero su legado queda ahí, intacto: canciones que se cantan como himnos, frases que se vuelven bandera y una mística que seguirá viva en cada pibe que descubra sus discos por primera vez.

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