Vecinos de Chapadmalal se organizan para defender los hoteles y evitar un golpe social que, según advierten, afectaría a toda la comunidad
La asamblea será este sábado en la capilla Stella Maris y busca definir un plan de acción ante el posible cierre y remate de la Unidad Turística Chapadmalal, un espacio que desde hace décadas sostiene trabajo, identidad y movimiento en la zona.

En Chapadmalal, cuando algo se mueve, todos lo sienten. Y esta vez, lo que se mueve es la preocupación. Los vecinos convocaron a una asamblea para este sábado a las 15 en la capilla Stella Maris, con la intención de poner en común lo que muchos ya comentan en voz baja: el posible cierre y remate de los hoteles de la Unidad Turística podría cambiar la vida cotidiana de la zona de un día para el otro.
La noticia cayó como esos goles en contra que nadie espera, pero que obligan a rearmar el equipo. Los organizadores difundieron volantes casa por casa, advirtiendo que la medida no solo afectaría al turismo, sino también al trabajo, a los servicios y a la identidad misma de la comunidad. En un lugar donde cada temporada trae movimiento, ingresos y oportunidades, la idea de perder ese motor genera inquietud.
Uno de los puntos que más preocupa es la caída de la actividad turística. Los vecinos temen que la zona reciba menos visitantes, lo que impactaría directamente en comercios, feriantes, transportistas, emprendedores y trabajadores temporarios. Chapadmalal siempre vivió con un pie en la playa y otro en la economía estacional; cualquier golpe en ese equilibrio se siente fuerte.
Pero el problema no termina ahí. La Unidad Turística sostiene, directa o indirectamente, instituciones que forman parte del día a día del barrio. La continuidad de la sala de salud, la capilla, la escuela secundaria con orientación gastronómica y el museo local aparece entre los temas más sensibles, porque su funcionamiento depende en parte del movimiento que generan los hoteles. Lo mismo ocurre con el uso de playas, plazas y predios deportivos, espacios que podrían quedar restringidos o sin mantenimiento.
El impacto laboral también es un eje central. Más de 70 personas podrían perder su empleo y, en algunos casos, incluso su vivienda, ya que muchas familias dependen de la actividad del complejo. En un contexto donde cada puesto de trabajo vale oro, la posibilidad de un recorte tan grande en un mismo punto del mapa genera alarma.
Incluso el cuartel de bomberos aparece en la discusión. Los vecinos plantean dudas sobre la continuidad de ciertos servicios esenciales, que hoy funcionan gracias a la estructura y el flujo que aporta la Unidad Turística. No se trata solo de un edificio: es una red que sostiene a la comunidad.
La consigna que unifica la convocatoria es clara: “Vecinos y vecinas en defensa de la Colonia”. La idea es reunir a residentes, trabajadores y referentes institucionales para definir un plan de acción, evaluar alternativas y, sobre todo, evitar que las decisiones se tomen lejos del territorio y sin escuchar a quienes viven allí todo el año.
Chapadmalal sabe de luchas y de reconstrucciones. Como en el fútbol, cuando el partido se complica, la única salida es jugar en equipo. La asamblea de este sábado será el primer paso para ordenar la defensa, entender el escenario y decidir cómo enfrentar un posible cambio que, según advierten, no sería solo administrativo, sino profundamente social.

