El almanaque del Mundial aprieta el paso y los 16avos de final ya se juegan en la geografía del norte
Con el invierno instalado en nuestras tierras de la Quinta Sección y el recuerdo fresco de las tardes de radio, la gran cita del fútbol entra en la etapa donde cada partido es un mano a mano definitivo, como esos cruces por los puntos que se juegan con el cuchillo entre los dientes en las canchas de nuestra región.

Uno mira el calendario y se da cuenta de que el tiempo vuela, igual que los años cuando uno pasa la barrera de los sesenta. Parece que fue ayer cuando sintonizábamos los primeros partidos de la fase de grupos y hoy ya estamos metidos de lleno en los 16avos de final, esa instancia donde se terminan las especulaciones y los equipos tienen que salir a ganar o armar las valijas. El domingo la pelota empezó a rodar de verdad en Los Ángeles con el triunfo de Canadá sobre los sudafricanos. Es la belleza de este juego, que une realidades tan distintas en un pedazo de pasto verde, lejos de nuestros pagos pero cerca del sentimiento popular.
Este lunes las cosas se ponen más serias y el fixture nos regala tres partidos que prometen mover el avispero. A primera tarde, allá por las dos, Brasil se mide con Japón en el calor de Houston, un partido que me hace acordar a esos choques de la liga local donde la picardía se enfrenta a la disciplina del rival. A las cinco y media de la tarde será el turno de Alemania y Paraguay en la histórica Boston. El cierre del día nos llevará hasta Monterrey para ver a Países Bajos contra Marruecos, un encuentro para mirar con el mate lavado al lado de la estufa.
El martes la jornada no da tregua y nos propone mirar hacia Dallas, donde Costa de Marfil y Noruega van a dirimir fuerzas bien temprano. Más tarde, los franceses jugarán sus cartas contra Suecia en los estadios de Nueva Jersey. Para la noche queda el plato fuerte en el Distrito Federal mexicano, donde el local se juega la vida ante el rigor físico de Ecuador en el mítico Estadio Azteca, una cancha que tiene más historia que muchos de los países que hoy compiten en el certamen.
El miércoles la cosa sigue con el cruce entre Inglaterra y la República Democrática del Congo en Atlanta, una ciudad que a nosotros nos queda tan ajena como las pasturas de otros continentes. Bélgica y Senegal pondrán la mística en la costa de Seattle a las cinco de la tarde. La jornada terminará en San Francisco con el dueño de casa, Estados Unidos, recibiendo a los muchachos de Bosnia y Herzegovina, un partido de esos donde el que se equivoca en el fondo lo paga caro, como en los torneos comerciales que jugábamos de jóvenes.
Llegando al jueves, el aroma a definición se siente en el aire con España enfrentando a Austria en la costa californiana y el cruce europeo entre Portugal y Croacia en la fría Toronto. El viernes será el día que todos esperamos en el interior bonaerense con la presentación de la Selección. Antes, Suiza jugará con Argelia en Vancouver, Australia se medirá con Egipto en Dallas y Colombia cerrará la persiana frente a Ghana en Kansas City. Pero los ojos de nuestra gente estarán en Atlanta a las siete de la tarde, cuando Argentina juegue contra Cabo Verde, un partido donde la camiseta pesa y hay que pisar la pelota con la seguridad de quien sabe que representa los sueños de todo un país.

