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El dólar quiebra la calma en el cierre del semestre y enciende alertas en la estructura de costos del interior

En un escenario donde los márgenes de rentabilidad de la producción agropecuaria e industrial se encuentran al límite, la divisa norteamericana se despertó con un salto del 5% mensual en junio, posicionándose por encima de la inflación estimada. Con la liquidación de la cosecha gruesa ingresando en su curva de descenso estacional, los menores ingresos corporativos y factores globales como la caída del precio del petróleo, el tipo de cambio consolida un nuevo piso que redefine las previsiones logísticas y de insumos para las pymes y cooperativas de la provincia.

La tranquilidad que venía exhibiendo el mercado de cambios durante la primera mitad del año comenzó a disiparse con la llegada del invierno, abriendo un nuevo panorama para la economía real del interior. Luego de seis meses de estabilidad donde la divisa promedió la franja de los $1.400 sin sobresaltos mayores, junio marcó un punto de inflexión. El tipo de cambio avanzó un 5% mensual, registrando su valor más elevado en los últimos siete meses y logrando, por primera vez desde octubre pasado, ganarle la carrera a la inflación del período, la cual los analistas estiman en un 2% o menos. Para las cadenas productivas bonaerenses, habituadas a medir sus costos e insumos clave en moneda dura, este movimiento marca la pauta de que el inicio del segundo semestre llega con una dinámica diferente.

El trasfondo de esta suba responde a una batería de factores económicos y estacionales previsibles para esta época del año. En primer término, el flujo de la liquidación de divisas por parte del sector agropecuario comenzó a desinflarse tras un primer cuatrimestre de alta intensidad exportadora, donde el sector aportó más de US$18.000 millones. Con el remanente de campaña guardado en los silobolsas o ya comercializado, el ingreso genuino de dólares al circuito formal mermó. A esto se sumó que las grandes empresas limitaron su colocación de deuda en el mercado local y que la demanda estacional por el cobro del medio aguinaldo presionó los canales financieros, con ahorristas buscando cobertura para resguardar el poder adquisitivo en los pueblos y ciudades de la región.

En el plano externo, el escenario global también aportó lo suyo para cambiar las expectativas. El conflicto geopolítico en Medio Oriente, que en su comienzo empujó el valor del petróleo por encima de los USD74, los volúmenes de venta al exterior pueden registrar marcas importantes, pero la recaudación final en divisas es notablemente inferior. Asimismo, los gastos asociados al consumo en el exterior impulsados por la disputa del Mundial 2026 sumaron presión sobre las reservas, a pesar de que los datos del Banco Central (BCRA) indicaron que la compra de billetes por parte de personas humanas cayó un 20% en mayo respecto a abril, ubicándose en US$1.804 millones.

Las consecuencias de este reacomodamiento cambiario indican que el incremento llegó para quedarse, consolidando un nuevo piso técnico para las operaciones comerciales. Los diferentes segmentos de cotización registraron alzas de entre el 4% y el 6% durante el mes. Las compras mayoristas del BCRA en el Mercado Libre de Cambios (MLC) reflejaron esta tensión: cerraron junio en US25 millones y USD$47 millones por rueda. Hacia adelante, las consultoras económicas de la plaza prevén que la divisa surfee una nueva ola de volatilidad. Si bien los analistas advierten que la tendencia no es lineal, el cambio de ritmo en el dólar oficial obligará a revisar las estructuras de costos de acopios, talleres y comercios del entramado productivo provincial.

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