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El regreso de las noches continentales: Tigre, Lanús y Boca vuelven a la cancha para acomodar el cuerpo en la Sudamericana

Con la pausa invernal quedando atrás en las canchas de todo el territorio, tres clubes argentinos abren las series de repechaje. Una mirada sobre el esfuerzo, los viajes largos y el oficio necesario para sostener la ilusión en la competencia sudamericana.

En estas noches frías de julio, cuando el viento del sur barre los potreros y las tribunas se van poblando despacio, el fútbol de América vuelve a llamar a la puerta. No siempre se llega a la cita con el traje de gala ni en el lugar que uno soñó a principios de año, pero la obligación del deportista es salir a la cancha y responder con temple. Tigre, Lanús y Boca encaran esta semana los partidos de ida del repechaje de la Copa Sudamericana, una instancia que exige maña, buen pie y la serenidad del baqueano que sabe medir los tiempos de la travesía.

El cuadro de Victoria será el primero en poner la pelota en movimiento cruzando el río hacia Montevideo. Este martes a las 19, Tigre se medirá con Nacional en el histórico Gran Parque Central, un escenario que guarda el eco de las grandes jornadas Orientales. El Matador, que viene de masticar la rabia por la pronta salida en la Copa Argentina frente a Independiente Rivadavia, sabe que en estos cruces de 180 minutos no hay margen para regalar nada. Tendrá que hacer un partido inteligente en suelo uruguayo para traer la definición a la zona norte del conurbano bonaerense con la luz a favor.

El miércoles, la actividad se mudará al Gran Buenos Aires, donde Lanús recibirá a los peruanos de Cienciano en La Fortaleza desde las 21.30. Para el Granate este encuentro marca el verdadero reinicio del trabajo tras el parate invernal. Quienes peinamos canas en las canchas del interior sabemos bien lo que cuesta agarrar ritmo de partido cuando enfrente hay un rival con rodaje. Lanús deberá sacar una diferencia clara en su casa antes de encarar el viaje hacia la altura de Cusco, una tierra donde la pelota corre distinto y el aire exige una preparación especial de los pulmones.

Por su parte, Boca saltará al césped de La Bombonera el jueves por la noche para verse las caras con O’Higgins de Chile. El cuadro xeneize inicia una nueva etapa con el retorno de Rodolfo Arruabarrena en la conducción técnica. Tras la amargura que dejó la salida temprana de la Libertadores a manos de los brasileños y chilenos, el equipo necesita asentarse, pisar firme y devolverle la tranquilidad a su gente. La serie se resolverá a la semana siguiente al otro lado de la Cordillera de los Andes, en la ciudad de Rancagua.

El camino del fútbol, como el de las cosechas o el mantenimiento de los caminos rurales, premia la constancia y el trabajo con paciencia. Avanzar a los octavos de final permitirá a estos equipos mantener viva la ilusión continental durante el mes de agosto. Tigre, Lanús y Boca saben que en el fútbol de hoy no existen los rivales chicos ni las victorias servidas en bandeja, y que cada metro de cancha se defiende con el mismo compromiso con el que se sostiene el trabajo diario en cada rincón de nuestra patria.

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