El reconocimiento a la memoria de Malvinas que camina por las oficinas y los pueblos bonaerenses
En estas mañanas frías de fin de julio, la promulgación de una nueva ley provincial amplía los derechos previsionales para los veteranos de guerra, abriendo la conversación pausada en las delegaciones y los mostradores del interior.

En estas mañanas frías de finales de julio, cuando la helada raspa los pastizales del campo bonaerense y el vapor del mate caliente ayuda a encarar las primeras horas en las delegaciones del interior, una noticia legislativa trae un poco de abrigo para viejos conocidos. La Provincia de Buenos Aires oficializó la Ley 15.617, una norma que modifica la jubilación especial para los oficiales y suboficiales que combatieron en las Islas Malvinas y que hoy prestan servicio en el Estado. Cuando la memoria del país se traduce en normas claras, en las comunidades chicas del interior la gente lo recibe con el respeto que merece la historia.
La ley fue impulsada en la Legislatura por el senador Adrián Santarelli y sancionada a mediados de mes, pero quedó debidamente registrada en los papeles oficiales en la jornada de hoy. Su objetivo principal es emprolijar el terreno y abrir la puerta del régimen previsional especial a quienes estaban quedando afuera por cuestiones de encuadre laboral. Quienes peinamos canas sabemos que en la administración pública, como en los alambrados del campo, siempre quedan hilos sueltos que el tiempo exige ajustar.
A partir de esta modificación, aquellos veteranos que forman parte de la planta permanente, de los cuadros temporarios o que trabajan bajo contratos en la provincia podrán acceder a la jubilación a partir de los 55 años de edad. Para eso deberán acreditar dos décadas de aportes en cualquier caja y al menos ocho años de contribuciones efectivas en el Instituto de Previsión Social de la provincia. En el partido diario del trabajo formal, tener los papeles al día y los aportes firmes es la única garantía para encarar la recta final de la vida laboral.
Un punto que suma claridad a la jugada es la inclusión formal de los veteranos que se desempeñan en la Policía Bonaerense y en el Servicio Penitenciario de la provincia. También se contempla a quienes se retiraron de las Fuerzas Armadas con la baja voluntaria u obligatoria, siempre que ese retiro no haya sido por un castigo o por faltas graves a la institución. Cada fuerza deberá entregar el certificado correspondiente para confirmar que la foja de servicio está limpia y sin manchas.
La norma es firme al marcar la cancha en lo que respecta a la conducta institucional y los valores republicanos. No podrán cobrar este haber quienes hayan sido condenados por delitos en el ejercicio de sus funciones, crímenes de lesa humanidad o actos que atenten contra la democracia y la Constitución. En el fútbol de tierra adentro y en la vida civil, cuando alguien se cruza de raya y falta al reglamento básico de la convivencia, pierde el derecho a vestir la camiseta.
Asimismo, la ley contempla un mecanismo de compensación para aquellos excombatientes que venían cobrando su jubilación mediante anticipos o pagos provisorios de la caja provincial. Con esta regulación se busca nivelar la cancha para que no existan veteranos de primera y de segunda dentro del mismo sistema. La justicia previsional, cuando llega de forma pareja, trae la tranquilidad que cada familia de excombatiente necesita para organizar su mesa.
Desde los partidos del conurbano hasta las localidades rurales de la pampa húmeda, la medida alcanza a hombres que llevan más de cuatro décadas cargando sobre la espalda el peso de la historia patria. La red de oficinas del IPS en cada municipio será la encargada de recibir las carpetas y dar trámite a las nuevas solicitudes en los meses que vienen. Las naciones y las provincias no se construyen solo con grandes discursos, sino cuidando la vejez de quienes pusieron el cuerpo por la bandera.
