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Rodar de nuevo: la cuarta fecha del Clausura se pone en marcha con cruces de necesidad y realidades opuestas

Desde el Gigante de Arroyito hasta las tierras mendocinas, el fútbol de la Liga Profesional inicia una nueva jornada. Entre la ilusión copera de unos y las urgencias del promedio de otros, la pelota vuelve a girar en el mapa nacional.

El calendario avanza con la misma parsimonia con la que el invierno va cediendo terreno en nuestros campos y en las playas solitarias de la costa bonaerense. Este viernes la redonda vuelve a rodar para inaugurar la cuarta fecha de un certamen que empieza a perfilar las urgencias de cada quien. No hay tiempo para especulaciones cuando los puntos queman y las tablas aprietan, sea en la cima o en el fondo del pozo.

La tarde rosarina abrirá el fuego en el Gigante de Arroyito cuando el Canalla reciba a la visita que llega desde el puerto de Mar del Plata. Rosario Central viene entonado tras dar el golpe en Núñez, mientras que Aldosivi necesita sumar para no quedarse sin nafta en la pelea por el promedio. Es el clásico partido donde la chapa no juega y donde el que entra dormido termina pagando caro la falta de concentración, como cuando te descuidás en un cierre de tranquera.

Más tarde, la atención se trasladará hacia los cuyos y sus viñedos para ser testigos del andar de Independiente Rivadavia. El conjunto mendocino vive horas de esplendor, mirando a todos desde arriba en la anual y preparando las armas para la Copa Libertadores. Con la llegada de Maximiliano Salas reforzando el ataque, el azul se mide contra un Estudiantes de Río Cuarto que viaja desde la pampa cordobesa golpeado y necesitado de aire para el promedio.

El fin de semana largo de fútbol continuará el sábado con una seguidilla de choques en diversos puntos del país. Tucumán, el bajo Flores, Victoria y Avellaneda serán escenarios de partidos donde la tabla empieza a dividir las aguas. Destaca el cruce entre Tigre y River por la tarde, además de las visitas de Vélez a la Bombonera y Platense a Avellaneda, en una jornada donde nadie regalará un metro de césped.

El domingo guardará la emoción del barrio con el clásico porteño a primera hora y la actividad federal en el resto de la grilla. San Lorenzo y Huracán paralizarán a su gente mientras en La Plata y Florencio Varela se jugará por mantener el ritmo. La fecha terminará de desgranarse recién entre el lunes y el martes, cuando las luces de Córdoba y Santa Fe apaguen el cuadro hasta el próximo fin de semana.

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