El regreso de un viejo conocido del territorio bonaerense que busca su lugar en el nuevo tablero libertario
El karinismo baraja el nombre de Daniel Scioli para dar la pelea por la gobernación en 2027 o para disputar Mar del Plata. Su hermano Nicolás se asoma en el horizonte de Tigre. Una trayectoria marcada por la destreza de acomodar el cuerpo según el viento que sople.

Quienes peinan canas y conocen los secretos de la costa atlántica saben perfectamente que las mareas siempre vuelven y que los juncos más flexibles son los que mejor resisten las sudestadas. En la política de nuestra provincia de Buenos Aires sucede algo parecido con ciertos nombres que parecen tener la propiedad de la permanencia. Por estas horas, el armado de La Libertad Avanza con vistas a las elecciones de 2027 empezó a mirar con detenimiento los números y el recorrido de Daniel Scioli. El exgobernador bonaerense, que supo recorrer cada pueblo y cada rincón productivo de nuestro suelo, aparece ahora en los planes del “karinismo” como una carta fuerte para jugar el partido mayor de la gobernación, aunque tampoco se descarta que baje a disputar el pago chico de Mar del Plata. La sorprendente plasticidad del dirigente para reconvertirse y encajar en el molde de cada ciclo político, sin importar las contradicciones conceptuales, vuelve a quedar de manifiesto en este nuevo tablero.
Para los jóvenes armadores del oficialismo nacional, el actual secretario es visto como una pieza de valor por su rodaje y su alto nivel de conocimiento en el territorio. Consideran que su vieja pertenencia al justicialismo puede ser un anzuelo valioso para atraer a los chacareros y vecinos de los barrios que quedaron desencantados con las últimas conducciones partidarias. Gobernó la provincia entre 2007 y 2015, tiempos de inundaciones y de intensos debates por las retenciones agropecuarias, y esa gimnasia no se pierde. Esa habilidad casi artesanal para mimetizarse con el jefe político de turno, adoptando el discurso del momento con la misma soltura con la que se cambia un traje de neoprene por uno de etiqueta, resulta un fenómeno digno de estudio.
La entrada de este veterano de mil batallas a la cancha libertaria altera el calentamiento de los que ya venían pidiendo pista. Hasta hace poco, los nombres fijos para encabezar la boleta de la provincia eran el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el diputado Sebastián Pareja, encargado de cuidar las bases locales. Ahora, con el exmotonauta en el césped, las posiciones deben revisarse, como cuando un técnico de experiencia mete un cambio imprevisto en el segundo tiempo que obliga a reordenar a toda la defensa. La historia demuestra que Scioli posee una resistencia singular que le permite sobrevivir a las derrotas más duras y reaparecer siempre en la primera línea de los oficialismos.
La influencia del apellido no se limita a la capital provincial o a las playas de General Pueyrredón, donde el exgobernador suele pasar sus veranos y mostrarse cercano a la actividad turística. Un poco más al norte, en el estratégico partido de Tigre, las versiones de pasillo ubican a su hermano, Nicolás Scioli, como un posible postulante para el armado local de La Libertad Avanza. Habrá que ver si logra el consenso de la militancia de la primera hora, pero la intención de pisar fuerte en la región del Delta ya está planteada. En definitiva, el sciolismo se prepara para un nuevo despliegue territorial, respaldado por esa condición tan propia de mantenerse a flote en cualquier río y bajo cualquier tormenta.
