Política

La discusión por la ley de tierras agita el Senado: el mapa de las provincias, el agua y los recursos en debate

Entre negociaciones de último momento, cambios de porcentajes y el descontento de varias provincias, la Cámara Alta define si avanza la venta de superficie a extranjeros. Una mirada sobre el valor del suelo productivo, el equilibrio en el Congreso y la postura del interior en este invierno de definiciones.

En estos días helados de agosto, mientras la helada cubre los potreros de la pampa y en el norte los cauces muestran su caudal de invierno, la discusión sobre la tierra volvió a ocupar el centro de la escena política. Quienes peinamos canas y conocemos el valor de cada hectárea sabemos bien que el suelo no es solo una cifra en un balance, sino la base firme donde se asienta el trabajo, la historia de los pueblos y la reserva de los recursos de la patria. El debate por la ley de extranjerización en el Senado pone al descubierto una profunda grieta sobre cómo cuidar y administrar la geografía nacional.

El oficialismo en la Cámara Alta busca consenso ofreciendo fijar un límite del 25 por ciento a la venta de campos a capitales de afuera. La jugada pretende suavizar la resistencia de los bloques provinciales que se plantaron frente al proyecto original, el cual eliminaba toda traba para la compra de parcelas. Sin embargo, en el ámbito rural y en los despachos de los gobernadores, la propuesta se mira con desconfianza, recordando que alterar las normas del territorio suele traer consecuencias difíciles de corregir con el tiempo.

Para entender la preocupación de las provincias hay que mirar el mapa de cerca y salirse de los promedios que se manejan en la Capital. La ley que rige hasta hoy pone el freno no solo a nivel nacional o provincial, sino departamento por departamento, protegiendo los rincones donde están el agua dulce, las cuencas productivas o los minerales estratégicos. Abrir la puerta sin mirar los departamentos es como vender el potrero con la aguada principal: por más que el resto del campo siga siendo tuyo, sin el agua el campo entero pierde su valor.

La postura de las bancadas de la UCR y de los espacios provinciales muestra que la paciencia de los aliados tiene un límite. Como en un partido parejo sobre cancha embarrada, los dirigentes del interior prefieren no arriesgar la pelota y piden cuidar las fronteras y los recursos estratégicos antes que dar un pase a ciegas. Desde Santa Fe hasta Chubut, pasando por el norte salteño y tucumano, la orden implícita de los caudillos locales es no apurar una ley que genera ruido en sus propias comunidades.

En Misiones, el tema destapó una disputa política interna que repercute directo en los pasillos del Congreso Nacional. Los senadores de la tierra colorada escuchan el reclamo de sus intendentes y productores, quienes defienden la selva, los yerbales y los ríos frente a cualquier intento de enajenación rápida. En la política del interior, cuando los de abajo sienten que les corren el cerco, los de arriba no tienen más remedio que escuchar el murmullo que llega desde la colonia.

El resultado en el recinto promete ser finito y ajustado, de esos que se definen por medio punto sobre la hora de cierre. Entre llamados a último momento, legisladores que dudan y especulaciones sobre posibles ausencias, la Casa Rosada intenta mantener la tropa ordenada frente a un frente parlamentario que no muestra intenciones de ceder. En la memoria de nuestro país, las grandes decisiones sobre la tierra y la soberanía han necesitado siempre de prudencia, porque lo que se entrega en una tarde de votación tarda generaciones en volver a recuperarse.

Volver al botón superior