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Racing empató con Caracas, quedó afuera de la Sudamericana y se fue silbado del Cilindro

La Academia igualó 2-2 en una noche cargada de frustración, errores propios y un arbitraje que dejó bronca. El equipo de Costas quedó eliminado a una fecha del final y terminó condenado al tercer puesto del grupo E.

Hay empates que duelen más que una derrota, y lo de Racing ante Caracas fue exactamente eso. Una de esas noches en las que el equipo arranca perdiendo desde el vestuario, remonta con carácter, parece tener el partido controlado y, cuando hay que cerrar el resultado, se queda sin ideas y sin fortuna. Como ese equipo que va ganando 2-1, domina la pelota, pero en un córner mal defendido le empatan y se queda mascando bronca.

El partido empezó con un baldazo de agua fría: antes del primer minuto, un desborde de Michael Covea terminó en un centro atrás que Gabriel Rojas quiso despejar y terminó metiendo en su propio arco. Un gol en contra que recordó a esos defensores que, en el afán de anticipar, terminan clavando la pelota donde no deben.

Pero Racing reaccionó rápido. A los cuatro minutos, un centro cruzado encontró a Gastón Martirena por el segundo palo, y el lateral definió con un remate bajo que se le escurrió a Benítez. El Cilindro respiró, y el equipo empezó a empujar con más ganas que claridad. Di Cesare tuvo el 2-1 con un cabezazo que el arquero venezolano sacó con lo justo.

El premio llegó a los 36, cuando el árbitro sancionó una mano de Luis Mago dentro del área. Una jugada discutida, de esas que en el fútbol de antes se dejaban seguir, pero que hoy terminan en penal. Adrián “Maravilla” Martínez lo ejecutó con categoría, al ángulo, para poner el 2-1 y encender la ilusión.

El segundo tiempo fue otro partido. Racing manejó la pelota, pero sin profundidad. Pérez probó desde afuera, Martirena volvió a intentar, y hasta hubo una chilena espectacular de Sebastián González que Tagliamonte tapó con un reflejo notable. El arquero, que venía sosteniendo al equipo, terminó siendo protagonista de la jugada más insólita de la noche: a los 29, tras un cabezazo y varios rebotes, no logró despejar con firmeza y Gudiño empujó la pelota al gol. Todo eso con un empujón previo sobre el arquero que el colombiano Ospina decidió ignorar.

Racing tuvo una más, clarísima, en los pies de Martínez, que quedó solo por el segundo palo y no pudo definir antes del cierre de un defensor. Fue la última esperanza de un equipo que, como en un campeonato largo, llega a la recta final sin resto y sin margen de error.

Con el empate, Caracas llegó a nueve puntos y aseguró su clasificación. Racing quedó tercero con cinco y eliminado. En la última fecha, ya sin nada en juego, recibirá a Independiente Petrolero, mientras que los venezolanos serán locales de Botafogo.

Una noche amarga en Avellaneda, de esas que dejan preguntas y pocas respuestas. Porque cuando el equipo no gana, el murmullo baja de la tribuna como un centro venenoso: lento, anunciado y directo al corazón.

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