Gustavo Gavilán: “Hay que atacar los tramos más rotos de Brown y meter obra firme de una vez”
El gerente operativo del Puerto Quequén explicó el avance de las reparaciones en Av. Almirante Brown, habló de la erosión costera y del futuro de Terminal Quequén. Admitió demoras visibles, confirmó que la obra se financia con fondos propios del Consorcio y adelantó que en junio estará listo el estudio técnico para recuperar las playas. También analizó el escenario de una nueva prórroga para la concesión del elevador.

A Gustavo Gavilán se lo escucha como a esos viejos volantes centrales que conocen el barro de la cancha y saben que los partidos largos se ganan metiendo la pelota abajo del botín. Sin estridencias, pero con claridad. Este viernes, en “Voces de la Tarde” por Radio Noticias 97.3, el gerente operativo del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén repasó tres frentes calientes: la castigada avenida Almirante Brown, la erosión que volvió a golpear las playas de Quequén y el incierto futuro operativo de Terminal Quequén.
El primer tramo de la charla giró en torno a Brown, esa arteria que hace años juega de visitante contra el tránsito pesado y pierde por goleada. Gavilán reconoció que la obra todavía no luce en la superficie como muchos vecinos esperan. “Arrancamos por lo más crítico, desde la 532 hacia el puerto. Yo mismo pedí que se vea más movimiento, porque si no parece que no se está haciendo nada”, admitió, con la sinceridad de quien sabe que la paciencia social es un recurso escaso.
La intervención no se limita a tapar pozos: incluye recambio de luminarias por LED de mayor potencia, pintura de columnas y mejoras de señalización. Pero el corazón del problema está en la mano por donde bajan los camiones cargados rumbo al puerto. “La vuelta vacía no rompe. Lo que destruye es la bajada cargada”, graficó, como quien explica por qué un equipo se desarma cuando pierde el mediocampo.
La obra, valuada en unos 600 mil dólares, se financia íntegramente con recursos del Consorcio, pese a tratarse de un corredor que pertenece a Vialidad Provincial. Una jugada arriesgada, pero inevitable. “Había que hacerlo. La situación era muy complicada”, sostuvo. Y avisó que los plazos dependerán del clima: cada lluvia es un entretiempo eterno que frena el avance y obliga a esperar el secado del suelo. Además, cada etapa debe ser certificada por Vialidad antes de liberar pagos, un trámite que ralentiza pero garantiza calidad.
El segundo capítulo de la entrevista se metió en la arena, literalmente. Tras el último temporal, Quequén volvió a mostrar la fragilidad de su frente costero. Gavilán confirmó que el Consorcio ya encargó estudios técnicos para definir cómo recuperar y sostener las playas. “Necesitamos saber exactamente de dónde sacar la arena, dónde depositarla y qué obra complementaria hace falta para que dure”, explicó. No es un tema menor: cada playa tiene su propia dinámica, y lo que funciona en Mar del Plata no necesariamente sirve acá. En junio, prometió, estarán listos los estudios de prefactibilidad, y recién entonces se podrá hablar de números y financiamiento.
El tercer eje fue Terminal Quequén, el elevador que volvió a quedar en el centro de la escena tras la caída de uno de sus silos. El directorio del Consorcio deberá analizar una eventual nueva prórroga de la concesión, mientras avanzan los estudios de seguridad y estructura. “Estamos evaluando cuánto tiempo se necesita para reparar y garantizar condiciones seguras de trabajo”, señaló. Hay dictámenes técnicos, jurídicos y operativos en análisis, pero ninguna definición cerrada. “No se puede licitar algo que se esté cayendo a pedazos”, sentenció, como quien marca la cancha antes de un partido bravo.
Según Gavilán, la empresa concesionaria ya ejecutó parte de las obras comprometidas, pero deberá sumar nuevas intervenciones tras el incidente. “Son cuestiones estructurales propias del paso del tiempo y del enorme volumen operativo que hoy maneja el puerto”, explicó.
Entre pozos, arena y silos, la entrevista dejó una certeza: el puerto juega varios partidos al mismo tiempo, y ninguno es sencillo. Pero Gavilán, con su tono de viejo jugador que conoce el vestuario, dejó claro que el plan es avanzar, aunque sea metro a metro, como en esas canchas donde el viento sopla en contra y no queda otra que seguir empujando.

