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Miguel Gargaglione gambeteó la candidatura en Necochea y prefiere seguir jugando de local en San Cayetano

El experimentado intendente radical descartó cruzar el límite del distrito pese a los rumores. Con la ley de reelecciones que hoy le saca tarjeta roja para 2027, el panorama en la Quinta Sección mantiene la expectativa abierta.

En el campo, cuando el tiempo amenaza pero la lluvia no termina de caer, conviene esperar antes de mover la maquinaria. Algo parecido ocurrió en las últimas semanas por los pagos de la Quinta Sección Electoral, donde el nombre de Miguel Ángel Gargaglione empezó a sonar con fuerza para cruzar el arroyo y anotarse en la carrera por la intendencia de Necochea. Las charlas de café en la zona balnearia y las consultas en las entidades del interior daban por hecha una movida de tablero de esas que sacuden la región. Sin embargo, como los viejos dieces que conocen el paño, el jefe comunal eligió parar la pelota bajo la suela y enfriar la jugada.

En una entrevista por radio, el histórico dirigente de la Unión Cívica Radical cortó de cuajo la especulación que venía ganando terreno tanto en la costa como en las chacras vecinas. Dijo que su cabeza y su corazón están puestos en el distrito que gobierna desde hace años y que no tiene pensado mudar el domicilio ni los trastos a la ciudad vecina. “Seguiré en San Cayetano y lo extraordinario ya pasó”, sintetizó con la calma de quien ha corrido muchas campañas sobre la huella.

La sola mención de su nombre para disputar la conducción necochense había generado un revuelo nada despreciable en el ambiente político regional. Quienes recorremos estos caminos sabemos que la figura de un intendente con varias tandas de gestión encima suele proyectar una sombra larga que traspasa los alambres del propio partido. El propio Gargaglione reconoció que le sorprendió la cantidad de mensajes y llamados que recibió de productores, vecinos y dirigentes de toda la zona.

A la hora de fundamentar el no, el radical apeló a razones que combinan el sentido común con los imponderables de la vida. Recordó los años acumulados, la importancia de la familia y el aviso que le dio la salud hace un año con esa intervención cardíaca que lo obligó a bajar un cambio. Salir a caminar un territorio ajeno a esta altura del partido implicaba un desgaste difícil de encarar. “Mi amor a San Cayetano es único”, expresó para dejar en claro donde tiene puestas sus prioridades personales.

El fondo del asunto, más allá del afecto por la camiseta local, está atado a los números del reglamento institucional de la provincia de Buenos Aires. La ley que le pone freno a las reelecciones consecutivas le impide, al día de hoy, volver a anotarse para la intendencia en 2027. Es un límite concreto que deja a varios caciques del interior en el banco de suplentes sin saber bien qué camiseta se van a poner en el próximo torneo. El escenario para los municipios de la región está condicionado por esa norma que prohíbe eternizarse en los cargos.

Habrá que ver si en los pasillos de La Plata se mueve la aguja legislativa y cambia el reglamento a mitad de camino, lo que podría habilitar una nueva jugada en su tierra natal. Mientras tanto, el intendente prefiere esperar los acontecimientos trabajando en el día a día de su pueblo, viendo cómo viene el clima y atendiendo los asuntos del pago chico. En la política del interior bonaerense, como en la siembra de fina, las apuradas nunca fueron buenas consejeras.

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