El andar de las jubilaciones en julio: subas que se calculan con lápiz fino mientras el bono sigue atado al mismo poste
Con un incremento del 2,1% basado en los números de mayo, el Gobierno acomodó la escala previsional en el territorio nacional. Sin embargo, el refuerzo de 70.000 pesos no se mueve desde hace más de dos años, haciendo que el billete rinda menos en el almacén de campaña y en las mesas del interior.

El tiempo va pasando, los meses se suceden y quienes ya sumamos unos cuantos años en el lomo sabemos bien que los números tienen su propia lógica, a veces esquiva para el bolsillo del hombre común. Este mes de julio trae un nuevo ordenamiento para los haberes de nuestros jubilados en todo el territorio nacional, dictado desde los despachos de la Capital por el Ministerio de Capital Humano. La ventanilla de la Anses se abre con un incremento del 2,1% que responde a la inflación que el Indec midió por el mes de mayo, allá cuando el otoño recién empezaba a pintar las hojas en los campos de nuestra provincia. La ley actual obliga a mirar dos meses para atrás para calcular los aumentos del sector pasivo.
Con este nuevo esquema, la jubilación mínima pasa a ser de $411.989,32. Si a eso le sumamos el bono de $70.000 que el Gobierno decidió mantener sobre el tapete, un abuelo de nuestros pueblos cobrará un total de $481.989,32. Lo propio pasa con la Pensión Universal para el Adulto Mayor, que arrima a los $399.591,45 totales, y las pensiones no contributivas, que quedan un escalón más abajo. El asunto, y acá es donde el paisano nota el rigor, es que ese adicional de 70 mil pesos está clavado en el mismo poste desde marzo de 2024. Al quedarse el bono quieto mientras todo lo demás sube, el aumento real es más chico de lo que dice el anuncio.
Es como en esos partidos de campeonato donde el director técnico te anuncia un cambio de estrategia para ir al ataque, pero el delantero central sigue jugando con la cancha pesada y el viento en contra. Al no actualizarse el refuerzo, va perdiendo su peso dentro del recuento final, y el billete rinde menos cuando hay que ir a la farmacia o pagar el gas del invierno. Los sectores que concentran a la gran mayoría de los beneficiarios sienten que la cuenta se hace cuesta arriba. Para las otras categorías, como la Asignación Universal por Hijo, los montos también se acomodaron siguiendo la misma partitura matemática.
Mirando el otro lado de la cerca, los que perciben el haber máximo de la escala llegarán este mes a cobrar unos $2.770.941,08. A este grupo no le corresponde el plus extraordinario, y sus fechas de cobro vienen más rezagadas en el almanaque. El cronograma oficial de la Anses dice que ellos pasarán por el banco recién a partir del jueves 23 de julio, terminando de liquidarse el 29 según la terminación del documento. Para la gente de trabajo que cobra la mínima, el pago arranca temprano este miércoles 8 de julio.
El calendario se irá desgranando día por día por las sucursales de cada localidad de la provincia. Los documentos terminados en 0 y 1 abren la huella el 8, seguidos por el resto de los números de forma ordenada tras el receso del fin de semana. Es una rutina previsible en las mañanas frías de nuestro interior, donde los jubilados se abrigan bien para ir a percibir lo suyo. La regularidad de los pagos trae tranquilidad, aunque el bolsillo siga pidiendo un poco más de sintonía con la realidad. Habrá que ver si en los meses venideros el refuerzo se desata de ese poste o si seguirá perdiendo terreno frente al costo de la vida.

