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Francia ya se metió en las semifinales y la Argentina busca su destino ante Suiza

Con el primer boleto despachado en los estadios norteamericanos, el seleccionado de Scaloni trabaja con el almanaque a la vista para ajustar las piezas de una estructura que necesita solidez en la defensa y fineza en el ataque.

Las tardes de julio van ordenando el panorama allá en el Norte, donde los estadios imponentes empiezan a ver el filtro definitivo de los que aspiran a la gloria grande. Francia ya hizo su trabajo temprano y se metió en las semifinales tras ganarle a Marruecos por un claro 2 a 0, un resultado que los deja esperando tranquilos el partido del martes en Dallas. El rival de los franceses saldrá del duelo que este viernes van a animar España y Bélgica en el SoFi Stadium, un partido de hacha y tiza entre dos escuelas que conocen el oficio de cuidar la pelota cuando el terreno se pone pesado.

El resto de la cosecha se definirá el sábado en dos canchas bien distantes del territorio americano, reflejando las enormes distancias de esas geografías. Primero será el turno de Noruega e Inglaterra en el Hard Rock Stadium a las seis de la tarde, un choque con aroma a fútbol europeo del norte, fuerte y directo. A las diez de la noche llegará el momento de la verdad para nuestra Selección contra Suiza en el césped de Kansas City, un partido donde no se puede regalar un metro de campo. Los suizos son un equipo duro, de esos que te imponen un ritmo cansino y te obligan a trabajar cada avance con la paciencia de quien siembra en suelo seco.

La Argentina viene de pasar un sofocón grande contra Egipto, de esos partidos que se sacan adelante más con el temple del gaucho que con el juego fluido que este equipo supo tener. Para este compromiso clave en el llano norteamericano, Lionel Scaloni mastica el once titular en la intimidad de la concentración y mantiene dos dudas que definirá a último momento. El arco sigue siendo propiedad exclusiva de Emiliano Martínez, que sabe que tiene que dar vuelta la página tras una tarde floja. En el fondo, Nicolás Tagliafico irá por el lateral izquierdo, mientras que la cueva central estará resguardada por la firmeza habitual de Cristian Romero y Lisandro Martínez.

La incertidumbre del técnico empieza en el lateral derecho, una zona del campo donde la regularidad escasea en estos días de competencia. Nahuel Molina y Gonzalo Montiel pelean el puesto palmo a palmo en la semana de trabajo, buscando recuperar el nivel que los llevó a vestir la camiseta nacional. En el medio de la cancha el panorama está más sereno y sin nubarrones, repitiendo el mediocampo que batalló contra los egipcios. Leandro Paredes se plantará como el cinco clásico tapando los huecos, secundado por el despliegue y la frescura de Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Rodrigo de Paul.

Arriba las certezas tienen la firma del capitán, un Lionel Messi que camina la cancha con la sabiduría de los años y el olfato intacto de los grandes goleadores. Messi comparte la cima de los artilleros de la Copa del Mundo con Kylian Mbappé, sumando ocho gritos que sostienen la ilusión de todo el territorio argentino. La última moneda que Scaloni mantiene en el aire está en el acompañante del diez en los metros finales del ataque. Lautaro Martínez y Julián Álvarez se disputan ese lugar con características diferentes, ofreciendo uno la potencia del área y el otro la presión incansable sobre la salida de los defensores europeos.

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