El conflicto salarial que apagó las pantallas de los nuevos medios en la ciudad
Las tensiones por las actualizaciones frente al costo de vida llegaron al streaming de Blender con suspensiones de programas y contratos interrumpidos por la dirección.

Las cosas en la vida tienen sus tiempos, y en el oficio de la comunicación los ciclos suelen repetirse aunque cambien las plataformas tecnológicas de transmisión. La huelga en el canal Blender nos devuelve a viejas postales de la televisión. Quienes sumamos varias décadas observando los vaivenes de nuestra querida pampa bonaerense sabemos que, cuando las cuentas no cierran en el almacén, el descontento termina saliendo a la superficie tarde o temprano. En esta oportunidad, el conflicto no brotó en un galpón o en una fábrica de maquinaria agrícola, sino en los modernos estudios del streaming porteño, donde los jóvenes ensayan nuevas formas de hablarle a una audiencia que busca respuestas rápidas.
"Blender"
— Es Tendencia Ar (@EsTendenciaAR) June 25, 2026
Porque en la mitad de la transmisión de su programa diario "Último Aviso", Fiorella Sargenti, acaba de anunciar que se cancela la emisión porque acaban de despedir a muchos compañeros del canal por reclamos salariales. "Hay guardias esperándonos afuera", señaló. pic.twitter.com/bVil7zKotE
La raíz del asunto es tan antigua como el trabajo mismo: el valor del salario frente a una realidad económica que no da respiro a los trabajadores. Los empleados reclamaban mantener las actualizaciones trimestrales que percibían el año pasado. La empresa, en cambio, intentó estirar el partido y propuso revisiones cada seis meses, un plazo larguísimo para el bolsillo de cualquier asalariado que debe afrontar los gastos diarios. Esto generó un clima de asamblea y debate interno que terminó alterando la habitual parsimonia de la señal. Al igual que un equipo de fútbol que se planta firme en la mitad de la cancha cuando el director técnico les cambia la estrategia sin aviso, los trabajadores decidieron organizarse para defender lo que consideraban justo.
La respuesta de la patronal llegó con el viejo libreto de la rigidez institucional. La dirección de contenidos decidió discontinuar los contratos de los trabajadores que protestaban. Al frente de esa determinación estuvo Liliana Parodi, una mujer con un largo recorrido en los medios tradicionales que conoce al detalle el pulso de las grandes corporaciones. La no renovación de los contratos actuó como un frío viento de invierno que heló las expectativas de diálogo. Lejos de calmar las aguas, la medida patronal generó una reacción en cadena que terminó por afectar la salida al aire de los programas más vistos del canal.
La solidaridad, ese valor fundamental que une a los compañeros de tareas desde las cosechas compartidas en el campo hasta los talleres mecánicos, se hizo presente en el estudio. El programa “Último Aviso” suspendió su emisión programada en apoyo a los despedidos. El equipo del ciclo prefirió quedarse en el banco de suplentes antes que salir a la cancha con un clima tan adverso y con sus compañeros en la calle. Fue un gesto contundente que dejó en claro que la técnica y las luces no pueden tapar las demandas humanas de quienes hacen posible cada transmisión diaria.
La empresa intentó defender su postura argumentando que sostiene la estructura productiva con mucho esfuerzo. Blender difundió un texto donde asegura que da empleo a más de cien personas. En su comunicado, la firma remarcó que cumple con sus obligaciones y acusó a un sector minoritario de querer presionar utilizando la pantalla del canal. Son argumentos habituales en estos litigios, donde cada parte intenta acomodar el cuerpo para no quedar en fuera de juego ante los ojos del público que sigue los acontecimientos a través de las redes.
Los días venideros determinarán si las partes pueden encontrar un terreno común para destrabar esta situación que mantiene en vilo al ambiente periodístico. Los trabajadores afectados estudian los próximos pasos junto a sus asesores gremiales. Como sucede cuando una tormenta de verano amenaza la cosecha en la costa atlántica, es necesario esperar que aclare para ver la magnitud del daño en el territorio. Lo cierto es que la pantalla de Blender hoy muestra las marcas de una disputa que excede lo tecnológico y se mete de lleno en la realidad laboral de nuestro tiempo.

