El FMI le marca la cancha al Gobierno y advierte por corrupción y falta de controles
El Fondo aprobó US$ 1.050 millones pero lanzó críticas inusualmente duras sobre transparencia, declaraciones juradas y debilidad institucional. Un llamado de atención que suena como silbatazo desde la tribuna internacional.

Hay partidos que se juegan en la cancha y otros que se juegan en los escritorios. Y esta semana, el Fondo Monetario Internacional decidió levantar la voz como un árbitro que ve demasiadas patadas por detrás y empieza a repartir tarjetas. No es común que el organismo hable tan fuerte, pero esta vez lo hizo: cuestionó la corrupción, la falta de transparencia y los controles flojos del Gobierno de Javier Milei. Y lo hizo justo después de aprobar un desembolso de US$ 1.050 millones, como quien dice “te doy el pase, pero corregí el juego”.
En la segunda revisión del Artículo IV, el FMI puso sobre la mesa un diagnóstico que no deja lugar a dudas. Argentina, según Transparencia Internacional, sacó 36 puntos sobre 100 en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025. Un puntaje que, en términos futboleros, sería como arrancar un campeonato con un promedio de descenso. Y el Fondo lo recordó sin rodeos.
El organismo fue especialmente duro con las declaraciones juradas de los funcionarios. Dijo que los sistemas actuales tienen “verificación limitada, escasa transparencia, publicación tardía y aplicación desigual”. En criollo: controles que no controlan. También señaló que las normas sobre conflictos de intereses son porosas y que la Justicia sigue siendo vista como un árbitro que cobra para un lado y mira para otro.
Este tono contrasta con informes anteriores. En 2022, el Fondo hablaba de “esfuerzos fuertes” en gobernanza y transparencia. Hoy, en cambio, menciona demoras en causas de alto perfil y una “rendición de cuentas limitada” para funcionarios de peso. Como si el equipo hubiera retrocedido varios casilleros en la tabla.
El contexto político local no ayuda. El Gobierno prorrogó hasta el 31 de julio el plazo para presentar declaraciones juradas. Entre los que aún no cumplieron está el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, envuelto en cuestionamientos por inmuebles no declarados. Una jugada que, para el FMI, no pasa inadvertida.
Pero el informe no se quedó solo en la política. También advirtió sobre el deterioro del crédito al consumo y la creciente dependencia de los bancos del financiamiento de corto plazo. La morosidad de los hogares llegó al 11,5% en marzo, un salto de más de ocho puntos en un año. En términos futboleros: cuando la defensa empieza a fallar, cualquier ataque rival te deja al borde del gol.
El Fondo pidió reforzar la supervisión sobre entidades no bancarias y fintech, sectores donde la mora es alta y el crecimiento, vertiginoso. Para el organismo, sin un marco regulatorio más sólido, el sistema financiero puede quedar expuesto a riesgos mayores.
En definitiva, el FMI no solo aprobó un desembolso: también dejó un mensaje. Uno que suena como un técnico que, aun ganando, advierte que el equipo está jugando mal y que así no alcanza para llegar a fin de campeonato.

